11 oct. 2009

El insoportable peso del Nobel


Si algún Nobel habría pensado yo que debía comentar, era el de literatura para Herta Müller. Pero como me dijo CZ ayer, durante el desayuno, en un café de la ciudad de Guatemala: cuando me llamaron de un periódico para preguntarme qué opinaba sobre la ganadora del Nobel de literatura, les dije que me alegraba mucho que fuera mujer, pero nada más, porque de la doña yo no sabía nada.
Bueno, pues me uno al comentario.

Sobre el que sí creo poder comentar algo, es sobre el Nobel de la Paz otorgado a Barack Obama.

Obama (1961) es un hombre surgido del sueño americano. Un tipo que, de pertenecer a una minoría racial estadounidense (que no es lo mismo que económica o intelectual, porque basta recordar su educación en Columbia U. y Harvard), surge como posible candidato del Partido Demócrata, el cual se ha caracterizado por mostrar mucha más tolerancia al cambio o las nuevas tendencias que su contraparte, el Partido Republicano.

Medio blanco y medio afroamericano, supo vender durante toda la campaña su imagen como lo segundo, en un país donde basta una gota de sangre extranjera para ser suscrito a una raza distinta a la del gringo rubio y ojos azules.
Es un hombre joven, buen orador, obviamente fogueado en las artes de la retórica y está en fase de demostrar si realmente puede lograr lo prometido.
Entonces, ¿por qué darle el Nobel a él?

Obama llegó al poder del imperio mundial moderno hace poco más de diez meses.
Durante su campaña prometió sacar a las tropas estadounidenses de Irak, pero no ha podido lograrlo, y se cree que esto no será posible hasta dentro de —al menos— dos o tres años más.
También firmó una ley donde prohibía las torturas por parte de agentes del estado norteamericano (cosa que no es posible saber si se cumple, y algo nos dice, que de todas formas no debe ser así).
Intentó en un inicio distanciarse de las horrendas políticas de Bush, sin llegar, sin embargo, a condenarlas o a señalar abiertamente su falta de ética y humanidad. Hoy día, eso parece haber quedado relegado al olvido histórico-conveniente.
También, es verdad, ha gestionado un futuro desarme nuclear por parte de las potencias y otros, que no siendo potencias, poseen armas nucleares (y son los que más miedo dan). Pero logros, logros, pues no hay nada aún en firme.
En resumidas que, Obama es un tipo con buenas intenciones, sí. Un poco idealista, quizás, que ahora estará recibiendo una dosis espantosa de “realismo gubernamental”, y que, a mí parecer, se las ha visto difíciles tratando de demostrar que, aunque sea el primer presidente afroamericano de EEUU, gobernará con más tino y más escrúpulos que cualquier blanco.
Entonces, cabe preguntarse si un premio Nobel a estas alturas es lógico, merecido o incluso, políticamente correcto. Y yo pienso que no.
Creo que un Nobel en estos momentos le acarreará más perjuicios que beneficios. Hará que su gestión sea puesta sobre la balanza y se la evalúe con mayor rigor.
Ahora bien, un Nobel siempre es un Nobel. Esperemos pues que este premio sirva como un aliciente para que Obama no decaiga en sus intentos y para que, al menos, se incremente su compromiso por hacer lo prometido. En caso contrario (y qué feo tener que decirlo), de ser el hombre que hizo nacer la esperanza en el mundo, pasará a ser la mayor decepción de las últimas décadas para los que apostaron por él; nosotros, los latinoamericanos, incluidos.

4 comentarios:

Angel Elías dijo...

obama tiene un compromiso... en todo caso la paz mundial siempre la ofrece miss unverso. y a ella no le han dado el nobel.

obama no sé si se lo merezca. y Vannesa el de literatura?

Vanessa Núñez Handal dijo...

jajaja, tenés razón, a las misses les deberían de dar el honorífico. Del de literatura pues, como te digo, no sé nada, más que la autora sí tiene 3 libros traducidos al español, los cuales, espero, lleguen pronto a Sophos. Ya la leo y te cuento, pero ahorita, me declaro en ignorancia suma.
saludos!

Alberto B. dijo...

Hola.
Pienso que es un premio apresurado, que se da por buens intenciones y no por logros obtenidos.
Pero la política es así, y el Nobel es político, aunque lo nieguen

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Alberto. Si el premio fue otorgado con fines políticos, la cosa es aún peor, pues no creo que le haga ningún bien a Obama. En fin, como vos decís, están por verse los resultados.