3 oct. 2008

Sobre el "masculinicidio" o la ridiculización de las feministas

Este día apareció publicada en el Siglo XXI una columna de opinión denominada “Masculindad” y feminicidio radical (que puede leerse completa aquí). En ella, Estuardo Zapeta (periodista y antropólogo) comienza diciendo: “La lógica feminista ha llevado a aberraciones (...) como en los “acuerdos de paz”...

Y hay varias cosas que no me cuadran en esta primera frase, porque para comenzar no existe tal “lógica feminista”, sino varias posturas, unas radicales otras no, respecto del rol de las mujeres en la sociedad.

Luego, dicho autor habla de “aberraciones”. Según el diccionario una aberración es una desviación de lo que se considera normal o lícito. Y sí, justamente, el feminismo busca atentar en contra de aquello que el sistema patriarcal ha establecido como normal y como lícito, dando paso a que las mujeres desempeñen papeles dentro de la sociedad.

Finalmente, dicho autor encierra entre comillas “acuerdos de paz”, y me pregunté por qué.

El objetivo de la columna es señalar que al autor le resulta una “injusticia de género” (¿?), el que se enfatice en los asesinatos de las mujeres y se obvie (¿es así) los de los hombres. Y luego arremete, de una forma bastante trillada y hasta pasada de moda en contra de las feministas: “Impuesta por las feministas recalcitrantes, antihombres, antimasculinas, y “anti” todo lo que tenga que ver con ciudadanos independientes del “género”, ellas se han dado a la tarea de poner en la agenda pública el asesinato de mujeres como un delito diferente del asesinato en general. Esas feministas son en realidad “sexistas” acomplejadas e inconformes con su feminidad (¿?), y que a cualquier precio presentarán siempre un asesinato “diferenciado” como merecedor de más castigo si se comete contra una mujer. Esas frustradas —caso que remitiría a la psicología y a la psiquiatría— sí diferencian y degradan el asesinato con base en “género”, llegando a la poco plausible conclusión de que el asesinato de una mujer es “peor” en cuanto el género de la víctima, y es simple, sin importancia, y hasta “merecido”, si la víctima es un hombre.”

El columnista concluye diciendo que “la lógica feminista ha llevado a aberraciones —estupideces, diría yo— como en los “acuerdos de paz”, en los cuales se considera que si una mujer es violada eso es malo, pero si la violada es “indígena” entonces eso es “doblemente malo”; y, por lo tanto, el violador deberá pagar doble castigo, pero si la violada es “ladina”, entonces el criminal será castigado “lo normal”. Con eso se está diciendo que la mujer “ladina” tiene 50% de dignidad menos que la “indígena”.

No veo el objeto de explicar gran cosa ante una postura que tan poco aporta al debate y que busca ridiculizar (arma principal de los conservadores) a las que desean cambiar el status quo. Quizás mi único comentario respecto de esta columna vaya hacia lo que debe entenderse por justicia, la cual desde hace varios siglos ha sido definida como "el trato igual para los iguales, y desigual para los desiguales". Esta desigualdad busca justamente poner en plano de iguales a los que no lo son. Es por esta razón que los códigos laborales contienen cláusulas que favorecen en mucho al obrero frente al patrono, códigos penales que otorgan ciertas garantías a un reo con buena conducta, leyes que buscan evitar la discriminación, favorecer a los niños, mujeres, ancianos, etc.

Y es que si bien el punto de la conveniencia de tipificar un delito en función de la víctima, puede ser discutido, no ocurre lo mismo cuando se viene a alegar que las mujeres feministas son monstruos disconformes o que no existe desigualdad entre géneros. Y es que decir una cosa así suena ya tan a Edad Media, que casi, casi, parece una mera provocación para generar controversia.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Increible que a estas alturas aun existan personas tan ignorantes y desconocedoras de las desigualdades de genero. Pero claro, ¿que otra cosa podia producir una sociedad tan machista como la nuestra?
S.P.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Es que sí, lamentáblemente es cosa de cultura, y parece que el cambio de concepción no será fácil. Durante más de dos meses hemos visto como las mujeres, sobre todo (sin perjuicio que muchos hombres también son víctimas) han muerto a manos de algún conocido, pariente, pareja. Y eso busca impedir el "feminicidio", que una persona, aprovechándose de su vínculo o relación con la víctima, cometa un asesinato. No se trata pues de un simple asesinato de una mujer, sino que hay una serie de condiciones que conlleva el feminicidio. De eso se trata la tipificación penal justamente. Entiendo, que esta fue la última tipificación que se hizo del mismo. Habría que revisar los demás elementos que lo integran.

Carlos dijo...

En este artículo se plantea que "de acuerdo con el Buró de estadísticas laborales del gobierno de Estados Unidos, en ese país las mujeres son aproximadamente seis veces más propensas que los hombres a ser victimizadas por la violencia de sus compañeros íntimos". Dudo que en Guatemala, con la disfunción del estado de derecho, la situación de las mujeres sea mejor. Si lo es quisiera ver los datos.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Gracias Carlos por el dato.
Y es que fijate que, lo que muchos no quieren tomar en cuenta (aunque es obvio) es que si bien, las mujeres y hombres somos iguales ante el Estado, sociedad, etc., existen elementos prácticos que nos diferencian. Uno de ellos es la fuerza física. Según las teorías de género, históricamente las mujeres se sometieron al sistema patriarcal en un afán de evitar las agresiones de que eran víctimas. Y es obvio que ahora que estamos viviendo una época en que las mujeres estamos queriendo romper con ese status quo, esta violencia resurja, tal y como es el caso de España, donde la violencia intrafamiliar deja muchísimas víctimas al año.
Hoy salió en el Siglo XXI esta nota http://www.sigloxxi.com/opinion/4848
sobre las razones (mitos) equivocadas para justificar la violencia doméstica, misma que creo muy atinada, porque son frases que uno, lamentáblemente, escucha cotidiánamente en nuestras sociedades machistas.

Carlos dijo...

El problema de la violencia en contra de la mujer no es un problema feminista, es un problema mundial de todos en el que los expertos coínciden que quien lleva las de perder es la mujer y los niños. Tan generalizado es el problema que la Organización Mundial de la Salud publicó este informe hace tres años con datos y recomendaciones a los países del mundo para impedir la violencia doméstica en contra de la mujer. La Organización Mundial de la Salud no es una organización ugh... feminista. Es posible que haya un informe actualizado en el 2008, pero no lo he ubicado. Leí el artículo de Siglo XXI y sí me parece bien acertado. Gracias por este post.

Morpheus dijo...

El verdadero problema social no es la violencia que la mujer sufre, sino la que ella ejerce, la cual va de las clásicas bofetadas al brutal aborto, agresiones que casi siempre quedan asquerosamente impunes.

Alex dijo...

La desigualdad de género es una realidad, y el trato diferenciado para hombres y mujeres, por ejemplo en los servicios médicos, es necesario. No obstante, hablar de "feminicidio", de "lenguaje incluyente", etc, etc. Es una verdadera ridiculez. Los asesinatos por condición de género son igual de graves, sean contra hombres o mujeres. Las estadísticas demuestran que los hombres, por su condición de "género", son las mayores víctimas de este flagelo y que algunas veces estos hechos son ocasionados por mujeres entonces, a esto podríamos llamarle, en virtud del trato desigual, masculinicidio?

Anónimo dijo...

esta nueva sociedad vagina se esta secando