17 ago. 2007

"Simplemente una invitada" de Lorena Flores Moscoso




Este día apareció publicado en la columna de Margarita Carrera una reseña sobre el libro "Simplemente una invitada" que Lorena Flores Moscoso presentará el próximo martes en el IGA. Se los transcribo aquí:

REVELACIONES
Simplemente una invitada
Por: Margarita Carrera
He de confesar que cuando inicié la lectura de los cuentos de Lorena Flores fui sacudida por el asombro, de la misma forma en que me sacudió Rodrigo Rey Rosa con Cárcel de Árboles.
Idéntica precisión, idéntico aplomo. Una, con sensibilidad femenina; el otro, con lucidez masculina. Intensidad en la búsqueda de un laberinto que no es otro que el laberinto de las palabras.
Cuando conocí a Lorena en el Congreso de Escritoras y Escritores en Panamá, en octubre del 2005, jamás me imaginé que la obra que me entregaba (Desnudo reposo) fuera una joya.
Y la dejé a un lado, para algún día. Hubo necesidad de una confabulación para que me acercara a sus páginas: ella, discípula de Letras en la Universidad del Valle; yo, profesora de Épica griega y latina. Homero en medio. Sin haber leído sus cuentos le pregunté si no se atrevía a escribir una novela. “Me divago, pierdo concentración”, o algo así, fue su respuesta. Me entregó, luego, Simplemente una invitada, su último libro de cuentos.
Al iniciar la lectura, me doy cuenta: Borges no sólo escribió para mí, también para ella.
¿Rivalidad o encuentro? Las dos cosas, a pesar de los años que nos separan. A medida que el lector va creciendo, la obra de Borges le va siendo más y más accesible. Lorena, borgiana insaciable, sabe que lo esencial en el cuento es la “anécdota” y que el “asombro” y el “vértigo”, las claves de lo estético. El lenguaje inusual y el ingenio, reniegan de la estulticia.
En esta forma, como su maestro Borges, Lorena crea insólitas anécdotas, brevísimos argumentos en los que logra aprisionar al lector más exigente. La creación –insiste Borges– tiene que realizarse como soñando.
Los argumentos de Lorena corresponden –sin duda– a sus sueños: despierta o dormida.
Siguiendo al maestro, Lorena despliega en sus narraciones vertiginosos relatos. Penetramos en su íntima y obcecada realidad. Austeridad y síntesis no la abandonan.
Más que la emoción y los sentimientos –escribí alguna vez refiriéndome a Borges– es la inteligencia la que parece dominar en su obra. Pero un ser con demasiada inteligencia es, consecuentemente, un ser hipersensible, pleno de conflictos desgarradores.
Como su maestro, Lorena está hecha de sueños y lecturas. “En cada uno de mis cuentos hay un ‘ícono’ femenino representado”, confiesa. En estos íconos está inmersa su creadora que como diosa dispone del destino de sus personajes.
G.A. Montenegro le pregunta qué ama en Borges. Ella responde: “Esa pulcritud del lenguaje y la forma especial de romperlo”.
“Quizá la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas(...)” escribió un no muy lejano día Borges, cuando reflexionaba sobre La esfera de Pascal. Al final agregó: “Quizá la historia universal es la historia de la diversa entonación de algunas metáforas”.
Esto lo comprobé en el año 1980 en Madrid, cuando una dichosa tarde del mes de abril, asistí a una conferencia de Borges llamada: La metáfora. Porque para él la metáfora lo es todo y está presente no sólo en la poesía. La metáfora lo conforma todo y nos conforma a todos.
Cada cuento de Lorena es, asimismo, una metáfora que encierra multitud de significados, cuantos quiera su autora otorgarles y cuantos puedan sus lectores imaginar. Y, sobre la brevedad de sus cuentos, podríamos citar a Shakespeare: “La brevedad es el alma del talento”.

3 comentarios:

Denise Phé-Funchal dijo...

Repostealo mano, no se lee nada...

Marcelo dijo...

Muy buen post...y muy apropiado...
Quiero que seas la INVITADA a jugar un juego que anda de blog en blog, las reglas estan mi blog.
De paso, si no te molesta quiero saber si puedo "linkear" tu blog en el mio. Esta interesante.
See You..

Anónimo dijo...

Felicitaciones a Lorena por su triunfo!