10 oct. 2009

Sobreviviendo...


Mercedes Sosa llegó a mi vida de la misma forma en que llegan todas las cosas buenas: sin darme cuenta.
Fue una noche en que mis amigos decidieron acabar la noche en una discoteca, y yo quedarme sentada en una terraza, con vista a San Salvador, tomándome un whisky. Entre los discos de un amigo encontré un disco de antología, me enamoré de su voz y de sus letras, y desde entonces siempre ha estado presente en mí.

La oí en mis paseos por el campo, en mis noches de lluvia, en los paseos a las montañas de la Palma (Chalatenando), en mis viajes a Sudamérica, pero sobre todo, en mis días de cuestionamiento y sobrevivencia.

“Dadme las uvas y el sol
La bella emoción de amar
Bajo las estrellas
Que vivir sin esta vida
Es imposible para mí…”

Luego la escuché, en vivo, por vez primera en el Gran Rex de Buenos Aires. Un asiento carísimo, una noche extraña de caminata a media noche, un recital acústico y electrificante que valió la pena y más.
Acudí a verla por segunda vez al Estadio Nacional de Chile. La historia se repitió, con la sorpresa de descubrir que el concierto al que había asistido previamente se había convertido en CD.

Y la vi una tercera vez, en el Miguel Angel Asturias de ciudad de Guatemala. Esa vez, supe, sería la definitiva (como dicen que son las 3as veces). Estaba ya muy cansada, se la veía mal, el peso no ayudaba, tampoco la edad.

Cuando me enteré el sábado pasado de su muerte, yo estaba en la Antigua Guatemala. Varias amigas y yo habíamos pasado un viernes de canciones, entre las que, obvio, no pudo faltar (irónicamente) “Gracias a la vida”. Derramé unas cuantas lágrimas: por su música, por su lucha, pero más que nada, por mí. Ya no la volvería a ver. Ya su música era historia y su voz una compañía distante.

Gracias pues “Negra”, por las fibras removidas, por los sentimientos descubiertos y por contarme que al final de todo “sólo se trata de vivir”.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Adiós Negra!

Anónimo dijo...

huy qué triste
al menos nos queda su música YO

Vanessa Núñez Handal dijo...

Al menos eso, sí.