28 may. 2009

Contra Bush, el tedio y otras cosas contraproducentes

No tenía intención de escribir en mi blog esta semana porque en serio que estoy cansada.
Dar clases es una experiencia que puede resultar agotadora. No sólo por la garganta, que está comprobado que no puede forzársela más allá de lo que las cuerdas bucales quieran dar, sino porque el tiempo que conlleva preparar una o dos horas de charla es muchas veces el triple o el cuádruple, y como me dijo un escritor amigo la semana pasada: cada clase es un pequeño concierto de Jazz.
Ayer, conversando con alguien, me comentó que dar clases para ella había resultado tan cansado, que a veces sentía ser una locomotora halando cuarenta y tantos vagones que llevan el freno puesto. Imposible una mejor imagen al respecto.
Yo tengo la fortuna de no tener tantos alumnos, y eso hace un poco menos pesada la experiencia. Pero con todo, muchas veces impartir clases da la sensación de ser un tanque de agua con el chorro abierto. El nivel del agua baja peligrosamente y una se pregunta en qué momento va a quedarse en seco. Por eso, yo creo, es obligación y salvación de quien imparte cursos, clases, seminarios, hasta misas y cultos, nutrirse a sí mismo con ideas nuevas. Buscar siempre nuevas fuentes de información, ya que de lo contrario, muy pronto, se encontrará repitiendo, como robot, ideas flojas.
Y como soy fiel creyente de que “todo en el universo conspira” (sí, confieso que en algún momento también fui pecadora coheliana) pues para estas sequías mentales, todo se aviene. Resulta pues que una amiga me prestó la serie y el libro del Cartel de los Sapos (Andrés López López).
Según dice en la portada del libro es “La historia secreta de una de las mafias del narcotráfico más poderosas en el mundo: el cartel del Norte del Valle”, que hasta donde entiendo y hasta donde llevo leído y vista la serie, fue el cartel creado por los sucesores de Pablo Escobar Gaviria.
Todavía no estoy empapada del tema por completo, pero de lo que me he enterado me ha resultado muy útil para comprender al mundo actual. En serio. Antes eran los caudillos criollos, luego la oligarquía, luego los militares, y pues hoy parece que estamos llegando a una realidad donde los poderes se están viendo renovados y recreados por otras fuerzas. En fin, una serie muy recomendable para los tele-filos y un libro interesante para los bibliófilos.
Otro libro de nutrición, dadas las condiciones de aburrimiento literario en que me encuentro, es uno chiquito que compré en uno de los Sanborns de San Salvador en diciembre del año pasado. Constituye una especie de diario político de Carlos Fuentes, llamado “Contra Bush”. En él, con asombrosa sencillez y un poco al vuelo, Fuentes expone sus opiniones —a veces viscerales, otras mejor sustentadas— sobre un gobernante al que él, ya en el 2004, le vaticinaba los peores resultados en su gestión, como así fue. Me conmueve, eso sí, el que Fuentes haya vaticinado con tanta seguridad que Bush no volvía a ser electo en el 2004 y que John Kerry sería el llamado para enmendarle la plana. Era sólo cosa de hacer lo contrario que hizo Bush, dice Fuentes. Pero de ser así, me preguntó: ¿Porqué Obama ha sido incapaz de hacerlo?
Fuentes nos da explicaciones sobre la guerra del Golfo, sobre cómo Hussein pudo pasar de ser amigo y socio de EEUU a ser un dictador odiado y hoy muerto. Una especie de Frankenstein “made in USA”, dice el autor mexicano.
Las referencias históricas citadas en la obra nos ayudan además a entender la creación de “monstruos” como Osama Bin Laden. “Los Estados Unidos no deben “salir al mundo buscando monstruos para destruir”, advirtió el presidente John Quincy Adamas en 1821”, dice Fuentes, en abierta alusión al capitán Ajab y Moby Dick. ¿La razón? Porque la obsesión conduce siempre a equívocos, casi siempre nefastos para el obsesivo.
En fin, que una dosis política y otra de entretención resultan a veces no sólo útiles, sino también hasta saludables.

5 comentarios:

Nancy dijo...

Quisiera decirte tanto... pero ando un poco rapidito. Excelente metáfora la de los vagones. Yo le agregaría que los pobres vagos, vagones, perdón; van vacíos o llenos de cosas que no sirven. No lo digo en sentido peyorativo sino como crítica a´l mediocre nivel que llevan a la U.
Por otra parte, me dejaste boquiabierta con lo de cohelista... jajaja. Haré de caso que no lo leí. ;)
Interesantes reseñas. Y bueno, aquí lo dejo.
Apapachos

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Nancy. Perdón por responder hasta ahora, pero he andado en El Salvador.
Ah, sí, tuve mis épocas de perdición, pero como todo en la vida, siempre se saca algo de ello. En mi caso el saber que el camino fácil no es siempre el mejor. un abrazo!

Anónimo dijo...

DONDE COMPRASTE EL LIBRO? EN METRO O EN MULTIPLAZA??? YO

Vanessa Núñez Handal dijo...

Yo creo que en Metrocentro... pero debe estar en ambos. Saludos!

Anónimo dijo...

Fui a Metro y a MP y ya no está :C YO