1 abr. 2009

Mobbing y bullying o la fascinación por el sufrimiento ajeno


¿Quién no ha tenido un compañero de colegio o de trabajo que le encanta hostigar a otros? ¿Quién no ha sido víctima, en un momento u otro, de este tipo de situaciones? Porque no se trata de ser líder, popular, adinerado o bien parecido. Se trata simplemente de tener la desgracia de caer en un grupo donde tales abusos son tolerados.
En el colegio se da que el más grande y fuerte, o la más linda e intrigosa, coge literalmente de “pato” a un débil, impopular, extrovertido, inocente, etc. para hacerlo objeto de sus burlas o maltratos.
Lo terrible de estas historias es que muchas veces se cree que “son cosas de muchachos” y que “pronto pasarán”.
En la primera de las situaciones cabe decir que si bien por parte de los acosadores puede verse como broma, no ocurre lo mismo de parte de él o la acosada. Porque si se le preguntara lo que piensa sobre “el buen sentido del humor de su o sus compañeros” seguramente diría que no le resultan gracioso, sino más bien angustioso, humillante y le provoca rabia e impotencia.
¿Y es que a quién puede darle gracia que día con día se le someta a ofensas sin razón? Y por esta misma causa es que tampoco puede creerse que este asunto “pronto va a pasar”, porque esas marcas y esas heridas estigmatizan y lastiman a cualquiera de por vida.
Y lo más triste, por lo general los acosadores son personas que han sufrido este tipo de maltratos, las más de las veces en su propia casa y de sus mismos padres, y por ello se sienten con derecho para cobrársela no con quien se las deba, sino con quién puedan.
Terceros se les unen, claro está porque no tienen más remedio o porque es una forma de enfocar la agresión en otros, evitando de esta forma ser ellos mismos blanco de ataques.
La cobardía de maestros y compañeros juega por lo tanto un papel importante en estas historias. Muchas veces los primeros no desean meterse en problemas con los padres (muchas veces prepotentes y violentos) del alumno acosador, y los segundos temen que en caso de intervenir terminen siendo ellos los acosados.
Cuando se da en la oficina ya no es posible justificarlo diciendo que “es cosa de muchachos”, porque ya no es el caso, pero tampoco nadie le presta mayor atención. ¿Porqué? Porque mientras no le toque a uno experimentarlo en pellejo propio la indiferencia termina siendo la actitud más conveniente. Y el que lo sufre se queda solo, aguantándose para que no le acusen de “falta de capacidad para relacionarse con sus compañeros o de inteligencia emocional” (o experiencia en lamer fundillos, que en muchos casos es lo mismo).
Sin embargo ambas circunstancias resultan traumáticas y en otros países están siendo ya tipificadas como delitos (mobbing y bullying). Las consecuencias psicológicas y de stress que este tipo de circunstancias pueden provocar en una persona son tremendas, tomando en cuenta sobre todo que el acosado no tiene salida posible más que cambiarse de colegio (como si él fuera el de la conducta reprochable) o renunciar al trabajo.
Se trata de una violencia psicológica a la cual se ven sometidas muchas personas día con día, durante meses o a veces incluso años, sin que nadie le dé la verdadera relevancia al tema o sancione a los causantes.
No han sido pocos los casos que han terminado en tragedia, sino, basta leer sobre las matanzas en las escuelas de EEUU o el suicidio de un estudiante de un colegio bilingüe en El Salvador, que luego de meses de hostigamiento decidió pegarse un tiro dejando una carta donde explicaba los motivos y pedía expresamente que no se le permitiera la entrada a los compañeros que tan miserables le habían vuelto sus últimos años. Uno de estos abusadores, que sin embargo se presentaron al sepelio, luego de que el padre les negara el acceso al lugar, le manifestó que no les parecía gran cosa la muerte de su hijo.
Entonces, ¿cosa de muchachos, cosas pasajeras, cosas de inteligencia emocional, o simple y llana agresión encubierta tras el velo del buen sentido del humor? Ellos no paran, pero nosotros, los demás, podemos romper con la indiferencia y la tolerancia mal sana, no sea que mañana las víctimas seamos nosotros.

Pd.: Bajo el segundo dibujo dice: "¿Qué podrías hacer tú para que este tipo de abusos no te ocurrieran?" Y me parece tan injusto, porque esta pregunta implica que el acosado tiene cierta responsabilidad en lo que le ocurre, cuando no es así. Revictimizar a la víctima ha sido siempre una práctica para obviar los problemas. A nadie le gusta que lo traten de esta forma, pero es más fácil creer, o querer creer que "él se lo buscó". La pregunta debería ser: "¿Cómo podrías defenderte de estos acosadores?" Y la respuesta, simplemente, no la sé.

8 comentarios:

Patricia Cortez dijo...

Hola Vanessa, a mi me pareció interesante la telenovela "patito feo", yo no la ví y no deje verla en mi casa. lo interesante fue que, la idea era darle "poder" empoderar a las patitos feos (una betty la fea en chiquito) pero como la versión gringa, no iba a cambiar, los demás debían cambiar. sin embargo, la música más popular de la novela no fué la que cantaba patito, sino la que cantaba la "chica popular" que la acosaba. el bullyng se aprende en casa, los niños conviven con comentarios como "no chilles, se valiente" y con la crítica que los padres hacen a otros "mirá que gorda, que vulgar, que fea, que rídiculo habla el presidente" y generan sus propios estereotipos. para uno de padre es casi imposible no hacer esos comentarios, y lo que uno valora es lo que valoran los chicos.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Cabal, es que eso se aprende en la casa. Si vos ves el perfil del acosado siempre es el de una persona inocente, de buenas intenciones, que se guía por las normas o trata de dar algo más de sí. Y el del acosador es el de alguien que desea tapar sus faltas desviando la atención hacia terceros a los que ridiculiza. Pero son prácticas que se aprenden en la casa. Uno no es capaz de ofender a otro si antes no ha recibido esa ofensa. Lo que es indignante es que los que sí pueden hacer algo al respecto, maestros, directores, jefes, gerentes de recursos humanos, no lo hagan. Irse a quejar, en la mayoría de los casos, no hace más que agravar el problema.

Ana Patricia dijo...

Vanessa tocaste un tema dificil de comentar, no porque me falte valor, sino porque hay tantas cosas que decir al respecto. Me gusto muchisimo este blog, uno porque con solo publicarlo le das la importancia que merece, no para nosotras solamente, sino para las nuevas generaciones que merecen no ser victimas de estos delitos, y merecen tambien no volverse los acosadores solo por malos ejemplos o una mala guia en sus hogares!
Lo enfocaste de una forma muy real y muy objetiva, no esperemos reaccionar solo al ver en noticias que siguen muriendo año tras año niños y niñas por estos motivos, un dia primero Dios que no, puedan ser nuestros hijos quienes sufran hostigamiento y debemos al menos saber que hacer y como ayudarles enfrentar la situacion. Con una buena guia con mucho amor y de la mano de Dios se puede.. vos pusiste la primera piedra para uno de esos 3 elementos: una buena guia! Gracias amiga por compartir!

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Ana Patricia. Ojalá de verdad los esfuerzos que se están haciendo ya en torno a este tema den sus resultados. De verdad que puede llegar a convertirse en un infierno y pasa tan desapercibido.
Y tenés razón, hay tanto y tanto que decir al respecto...

un abrazo y suerte!

Fernando Ramos dijo...

Lo que hay que hacer es aprender a defenderse, y enseñar a los patojos como defenderse, claro que contra la violencia física es más difícil.

Saludos

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Fernando. Gracias por pasar. No es sólo la violencia física, es más la agresión pasiva: palabras que se dicen al aire, risas disimuladas pero que la persona sabe que van dirigidas a él o ella, aislamiento, etc.
Es un tema bien complicado, sobre todo porque nadie lo mira, no es evidente más que para el que lo sufre. Y de ahí la naturaleza despreciable de los agresores: son personas que muchas veces no se atreven a dar la cara y hostigan a nivel de chambre, de regar información de forma maliciosa, etc. y a veces hasta inconsciente, porque ellos también han sido tratados de esa forma previamente.
De esa gente es difícil defenderse y ponerlos en evidencia puede acarrear graves riesgos para el acosado.
El tema es muy complicado, pero algo deberá hacerse.
Si buscás en internet al respecto, las soluciones que ofrecen en otros países (claro, aquí ni lo pensamos) es una denuncia judicial. Pero en nuestros países, ¿qué nos ampara de no ser "recha"u hostigados?

Anónimo dijo...

Hola! Leí tu artículo, interesante, te diré que yo fuí una víctima del bullying en la secundaria y víctima de mobbing en dos de mis tres trabajos, en la escuela me molestaban tanto y llegaba a tal la carga que en verdad me afectó para socializar (y me sigue afectando) haciéndome cada día más "ermitaño" por así decirlo, te diré como estuvo, en la escuela secundaria yo tuve problemas desde recién ingresado, me decían de cosas, me golpeaban y llegó al extremo de que me siguieron a mi casa para humillarme y robarme mi dinero, en la escuela la indiferencia de los malditos maestros y autoridades escolares solo provocó lo que nunca esperé en mí mismo... responder violentamente y cuando lo hice el mismo director quizo expulsarme por "conducta violenta", siendo que ya se le había dicho a los profesores que los alumnos me molestaban, el acoso continuó durante tres años más, me sentí tan lleno de rabia, odio, amargura y frustración, en mis trabajos también me tocó algo de "mobbing" de hecho en uno de mis trabajos una perosona me devaluaba como profesionista y me humillaba al nunca pasarme aún trabajos sencillos,en otro trabajo me limitaban el acceso al desarrollo profesional, amén de sobrecargarme de trabajo, luego me quitaron responsabilidades de ciertas áreas laborales, me discriminaron y nunca tomaron ninguna idea cosa contraria con mis demás compañeros, es curioso, pareciera que desde chaval he tenido ese imán para los o las imbéciles que solo quieren acosar, en mi caso nunca pude ser tratado, ahora a mis 30 y tantos se que he sufrido de ambos abusos bullying y mobbing, algo aberrante porque cuando uno quiere sacarse de la cabeza el maldito acoso éste viene porque lo sufro, cuando menos yo estoy harto de sufrirlo, de hecho tanto acoso me provocó una amargura extrema, no veo la vida "alegre" sino reacia, pesimista, estoy amargadísimo, de hecho no tengo amigos, increíble lo que puede hacer algo de acoso escolar y luego laboral.
Espero te sirva mi "testimonio" del acoso que he sufrido en ambos tanto en bullying y mobbing, ambos casos de acoso tanto el escolar como el laboral te dejan marcado, te dejan simplemente odio, miedo, amargura, frustración y envidia (sí envidia mezclada con amargura), lástima que este problema no sea tan tratado en América Latina, ojalá y en América Latina se tomaran cartas en el asunto y se propusieran leyes en diversos países para ENCARCELAR a los acosadores (a mí me vale la edad para mí un criminal es un criminal tenga la edad que tenga) y obligarlos a REPARAR EL DAÑO en dinero para terapias psicológicas (con los mejores especialistas), obligar a los acosadores a tomar terapia psicológica y de ser necesario medicamento psiquiátrico, pero bueno, esperemos que en nuestra querida América Latina le pongan verdadera atención a este tipo de delitos conocidos como bullying y mobbing

Vanessa Núñez Handal dijo...

Anónimo: lo que contás es bien duro. El ser humano tiende a usar a otros como espejo para crear una imagen de sí mismo. Pero si lo que los otros le reflejan es rechazo, obviamente te afecta a nivel personal. Y la intención del acoso de este tipo es esa: destruir a la persona no frente a otros, sino frente a sí mismo, y esto es lo cruel del tema. Porque el acosado se va a su casa, y lleva consigo esas palabras destructivas que le afectarán por el resto de su vida. Gracias por contar tu historia y ojalá sirva para que estas cosas ya no ocurran y que los que tienen que tomar acciones al respecto lo hagan. Un abrazo.