17 oct. 2008

Angustia informática y existencial (primera entrega)

Al que le haya pasado comprenderá: sentarse, typear algunas cosas, revisar correos, navegar por Internet y de pronto, BUM. Algo pasó. El mouse no se mueve, la pantalla comienza a ponerse extraña. Un mal presentimiento. No, no es para tanto, ya se le pasará. Estas cosas pasan, las máquinas se demoran.
Andá a traer un vaso con agua a la cocina. Cuando volvás seguro todo estará normal, me digo.
Pero no es así. Algo ocurre. Es evidente que no se trata de una simple traba. La pantalla muestra una serie de manchas raras. Algo le pasa a la máquina. Comienza el freak. Las manos sudan frío. Apretar botones. Primero los lógicos, luego los absurdos. Nada ocurre.
Apagarla, ¡eso es! Seguramente con eso tendrá suficiente esta máquina, ¿qué se ha creido?
La apago, espero unos minutos, la reenciendo.
Los segundos son eternos (¿y si no enciende?). Han encendido las luces del wireless, los parlantes, pero no pasa nada. Un ruido extraño. ¿El ventilador? (Es raro, pero no lo había escuchado antes. No, no, es que simplemente no habías puesto atención, pero ese ruido ha estado ahí desde siempre. No logro convencerme. Mejor creerlo.)
El tiempo se hace eterno. ¡Cuánta razón tenía Einstein!
No enciende.
¿Estás segura de que pasó tiempo suficiente?, me cuestiono.
No enciende.
Andá por otro vaso de agua, seguro cuando volvás habrá encendido, vuelvo a decirme.
Tranquila. No le pasará nada a la información que durante años hemos acumulado. A las miles, sí miles, de fotos que has tomado, a los documentos escritos, a la novela a medio andar, a los ensayos publicados o por publicar… No, no puede pasarles nada. Además tengo un back up, me consuelo mientras camino a la cocina. ¡Eso! Por si ocurría (lo que ahora no ha de ocurrir) hice un back up, y me felicito por ello.
¿Dónde estará? Debe andar por ahí, entre las películas, los cd´s quemados de música tan disímil como Alejandra Guzmán y Celine Dion. Además no vas a necesitarlo, no hay que ser tan trágica, no pasa nada.
(Qué largo el pasillo a la cocina, otra cosa que jamás había notado.)
Regreso. La computadora sigue igual. ¡Mierda! Hay que afrontarlo. Se las peló el disco duro. ¿Y ahora?¿Quién podrá ayudarme?
Llamo a Dereck que siempre me ayuda con estas cosas de posesiones informáticas. Es una especie de exorcista de los malos espíritus que, de cuando en cuando, se apoderan de las máquinas. Que se la lleve, me dice. Lo cual hago en cuanto logro arreglarme y salir de mi casa.
La revisa. Es el disco duro. Algo le pasó. Me pregunta por un rayo, un bajón de voltaje. No, nada, le digo. Hmmm, raro, dice. Voy a revisarla.
Lo llamo horas más tarde, le hace falta un adaptador. No, aún no sabe si podrá rescatar mis documentos.
Un día más tarde, estoy aquí sentada frente a una desktop prestada, cuyas teclas a penas logran reconocer mis dedos, lenta como bicicleta con llanta pacha… pero peor es nada.
Es viernes y el lunes es feriado (una revolución parece, la de octubre (¿habrá alguna en marzo?)). Nada que hacer. Tendré que esperar. Pasar un fin de semana pensando si aún existen o no las letras e imágenes que reuní, o si éstas fueron tragadas por el agujero negro en que a veces puede convertirse la tecnología.
Continuará…

5 comentarios:

Alberto B. dijo...

uyuyuy!! eso si puede ser un caos. bueno, te deseo que no pase a mas y que podas recuperar tu informacion sin problemas.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Y es que te juro que estoy con el alma encogida (zipiada, para más señas). Vamos a ver qué pasa el lunes. Hoy poy hoy, esta maquinita que me han prestado me está salvando la vida.

Anónimo dijo...

Qu[e lo siento en verdad. Pero shit happens. Sólo espero que la info no se haya perdido en el cyberespacio. !Suerte!!! INES

Carlos dijo...

Cuando sucede una crisis como esta cobra fuerza la idea aquella de que “computo, luego soy”...

Nosotros también experimentamos el sentido de catástrofe las dos veces que se nos frió el router y la vez que se nos quemó una compu por la fuerza de los rayos (muy a pesar de la protección de la UPS). ¡Ánimo y abrazos!

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Carlos. Te juro que es así. La computadora pasa a ser parte de uno. Lo peor, que uno oye estas historias pero jamás cree que le va a ocurrir a uno. Y cuando pasa, entonces te das cuenta de la utilidad de un back up o un disco duro alterno. En fin, ya veremos qué hacer (si es que aún hay algo que hacer, digo). Saludos,