20 dic. 2007

¿Qué se hace con una amiga en Europa?

Reunirnos casi todas las semanas para tomar un café y actualizarnos de lo vivido y leído, parecía tan garantizado. Era casi un ejercicio de rutina o una rutina cultural. Las llamadas para comentar tal o cual noticia, la novedad del momento, el último comentario sobre un tema de interés, ha sido nuestro día a día. Pero un día, a mediados de año, creo, a la amiga se le ocurrió tomar unas largas vacaciones en Europa y ¡pum! Caigo en la cuenta que no tengo con quién comentar ciertas profundidades literarias, vitales y del más burdo chambre de actualidad.
Triste y resignada, me dediqué a leer toda clase de libros entretenidos, como Martín Fierro (casi lloro), Poesía Completa de Alejandra Pizarnik, entre otros. Pero llega la noche y otra vez veo mi Messenger y la cara que aparece junto a su nombre sigue apagada. Claro, me digo, son las ocho horas que me lleva de ventaja.
De pronto, como bajado del cielo, veo que su usuario está conectado en el Chat de Gmail. Lo pincho y le pongo un par de frases. ¿Qué tal llegaste? ¿Cómo estás? Pero nadie me responde. Entonces pienso que a lo mejor ha debido quedarse conectada la computadora. Recibo un mail suyo con unas fotos tomadas desde el apartamento donde se hospeda en Europa. Hace frío, pienso, las ventanas están empañadas. Al menos aquí el clima sigue cálido y no parece que vaya a cambiar. Pienso entonces en la calidez (léase: calor insoportable) de El Salvador, y pretendo alegrarme por la suerte que tengo. La otra semana nos vamos, pienso. Pero pronto comprendo, que El Salvador no es Europa. Por más que se hayan esforzado en crear la Gran Vía, único lugar donde la gente “decente” aún puede caminar por las noches, sin temor a ser asaltado. Y por mucho que exista un centro comercial en cuyo interior se encuentra una casa inmensa, estilo Georgia, construida (según mis cálculos en 1940) para una miembro de la familia Dueñas, a quien la mansión le desagradó desde un primer momento y por eso jamás fue habitada, hasta que fue vendida a la familia Simán, quienes en un inicio la convirtieron en uno de sus almacenes pero pronto les quedó chica y decidieron construir a su alrededor un inmenso shooping mall, encerrándola en una burbuja de cristal, que según dice mi amigo Rodrigo, que es arquitecto, es una obra maestra de ingeniería (vaya Usted a saber y a andar leyendo frases tan largas como la anterior), el caso es que sigo aquí, aburrida y del otro lado del charco. Y si esto no se llama envidia, vaya Usted a saber también qué nombre darle.
Entonces sucedió, que entre todos mis pensamientos vi un mensaje de la amiga viajera entrando a mi bandeja de correo. Era un mensaje de voz, de los que Google Talk permite enviar y se oía claramente una voz extraña leyendo las frases que hacía un momento yo había enviado a mi amiga. Me sobrecogió entonces el terror. ¿Quién podía estar chateando usurpando el nick de mi amiga? ¿Quién se había introducido en su casa y había penetrado en sus dominios cybernéticos, para utilizar su computadora y leer sus mensajes? ¿La tendrían secuestrada? ¿Estaría realmente en Europa? ¿Habría sido deportada a un país extraño donde la habían obligado a revelar sus contraseñas y demás? Lo escuché tres veces, y cada vez me pareció peor la voz. Gutural, extraña, como de una persona capaz de cualquier cosa. ¡La han de estar torturando!, pensé. Le envié entonces varios mensajes (uno de voz incluido para ejemplificarle mi espanto). Le pedí a mi amiga comunicarse urgente. Luego pensé que de ser ciertas mis sospechas a lo mejor le estaría complicando las cosas. Pero finalmente, me envió un mensaje. Tardó ocho horas, eso sí (claro, ¡yo ya vivo en su pasado!). Su mensaje decía únicamente: “Sorry, se quedó prendida la compu. Qué extraña se te oye la voz en el mensaje que me enviaste.”
Ahora sé al menos que no está secuestrada (o eso espero). Que la extraña voz maligna, era la suya, deformada por el micrófono y la distancia. Y que estas vacaciones de fin de año me están resultando muy largas.

6 comentarios:

Denise Phé-Funchal dijo...

Buaaaa... miss you too.... snif, snif, pero ya tendremos tiempo de viajar juntas. un abrazo enorme

Vanessa Núñez Handal dijo...

y sí, lo único que me consuela es que vas a traer muuuuchas fotos e historias interesantes... para mientras leeré, y leere... Enjoy!

Aldebarán dijo...

Que bueno que no pasó a más la usurpación de identidad.

Por otro lado, contesto a la pregunta con la que titulaste tu nota: pues tener un poco de envidia, y de la buena, porque tu amiga está disfrutando, descansando y siendo un poco más libre. Ya volverá, cargada de anécdotas y habrá mejor material para compartir.

saludos a ambas.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Aldebarán! Tiempos sin verte. Jajajaja, te juro que qué bueno que la Denise no estaba secuestrada y en manos de Musulmanes fanáticos, o algo así. Uyyy envidia mucha... pero ya tendremos un viajecillo para nosotras, aunque sea a Pana, que ya hace mucho lo venimos planeando. Saludos y a ver si te veo pronto. Hoy estuve con Rafael en su casa toda la tarde y buena parte de la noche. Me abría gustado verlos. Ni modo, otro día será. Tal vez este domingo.

Denise Phé-Funchal dijo...

jajaja, me caga de la risa lo de los musulmanes o extraterrestres... pero sigue siendo un misteri9o... yo recibi tu mensaje de voz muuuuy raro, con voz, super extrana, hablando como si te hubieran dado la droga de la verdad, que hablas aaaaasssiiiii... jejej, y luego vos decis que recibiste un mensaje de voz mio que en realidad no grabe... cha na na naaaannnnn

Vanessa Núñez Handal dijo...

Ahhh o sea que no eras vossss??? Uy, pues sí, bien raro, fijate. Pero entonces sí alguien estaba usurpando tu compu. Pero vos oiste finalmente la grabación que te mandé, la que yo había recibido???? A ver, mandame una prueba de que sos vos con la que estoy chateando, jajajaja. Por ej: Qué cigarros fuma la Hilma y porqué??? jajajja, esa historia sólo vos, ella y yo nos la sabemos. Ya me diste miedo, ya te imaginé en aquella trata de blancas en Europa.