8 feb. 2010

Adán de Fuentes, entre el refrito y la falta de sal

Quizá exista un momento en que los escritores deberían darse por bien servidos, saber que ya hicieron su mejor obra, y evitar ahondar en temas por demás hablados, novelados, discutidos, etc.

Pero no es así. Vemos a escritores, que ya no tienen ninguna necesidad de producir, quizá exigidos por un contrato editorial o por alguna agencia literaria, lanzar luego de una carrera brillante un mal libro. Tal es el caso de las ya mil veces controvertidas “Memorias de mis putas tristes”, de Gabriel García Márquez.

Y creo que en el caso de Carlos Fuentes, es probable que una situación semejante lo haya obligado a sacar a luz su último libro “Adán en Edén” (Alfaguara, 2009). Publicado a sus ochenta y un años y presentado en la Fil de Guadalajara 2009, esta obra afirma en su contraportada: “Ciudades perdidas, callampas, villas miseria, favelas, Gorozpevillas: todas son lo mismo. O vives ahí o eres uno de los culpables de su existencia. Eso lo saben Adán Gorozpe, cínico arribista que pasó de pobretón estudiante a poderoso mandamás gracias a un afortunado braguetazo, y también Adán Góngora, ministro a cargo de la seguridad nacional que ha puesto en marcha una estrategia espeluznante: se alía con los peores criminales y encierra o manda a matar a los menos aptos; encarcela inocentes y uno que otro culpable, exhibe a todos y así se gana la opinión pública como garante de la justicia”. Y yo, que recién acabo de leer esta novela, cuya lectura no disfruté como suele ocurrirme con las obras de Carlos Fuentes, juro que no vi nada de esto en la obra.

¿Quién escribirá las leyendas de contraportadas?, me pregunto. Pues alguien que no leyó la obra, me contesto en este caso, o que quiso pintarla más amena de lo que es. Porque de todo lo dicho, lo único que realmente se observa en la obra es que Adán Gorozpe es un cínico. Lo demás se dice, pero no llega a sentirse.

Luego, la fórmula del arribista, que por medio de un matrimonio de conveniencia accede al poder económico y de ahí al poder político, es una secuencia por demás tratada por el mismo Fuentes en obras tales como La muerte de Artemio Cruz y La región más transparente.

Peor aún, el cínico arribista, encerrado en la vida vacía que se ha fabricado para parecer respetable, pero que tiene una amante buena, inocente y comprensiva, con quien tiene una vida sexual apasionada y con quien puede dar rienda suelta a su “verdadero yo”, también se encuentra presente en estas tres obras.

Una historia bastante floja, con personajes muy previsibles (incluido el esperpéntico niño Dios de alas postizas que predica en las esquinas de un DF convulso) y sobre los cuales ya todo está dicho, componen esta última novela de uno de los grandes escritores latinoamericanos.

“Un día, Góngora le propone a Gorozpe coludirse para elevar su jueguito al más alto nivel: “¿Qué tal si usted y yo, tocayo, apoyamos a un candidato imposible para la primera magistratura del país”. Ese candidato, claro, sería Gorozpe, sólo que para ese momento él sabe que debe deshacerse de Góngora, o al menos neutralizarlo. ¿Cómo proceder contra tan formidable adversario? Cómo detener el remolino que arrastra al país hacia la cloaca”, continúa la contraportada. Y entonces, cuando la novela parece levantarse y llegar a un punto donde por fin aparece el tan esperado conflicto literario, ésta se acaba. Así, sin más gracia que la que puede tener una nota periodística mal redactada.

Me quedo pues con el Fuentes de obras maestras como El espejo enterrado, Aura o las dos anteriormente mencionadas. Esta novela para mi gusto “no pasa mañana”.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Híjole, yo me lo iba a comprar. Pero no suena muy interesante. YO

Vanessa Núñez Handal dijo...

Pues yo digo que lo leás, igual hay que conocer otras etapas de los autores. A mí, en lo personal, me parecen mejor sus obras anteriores, pero vale la pena conocerlo igual.

Alberto B. dijo...

--coincido totalmente. tampoco fue de mi agrado este libro--.

Ana dijo...

No he leido este libro de Fuentes, pero algo similar me ocurrio con Cain, de Saramago.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Gracias Alberto por pasar.

Hola Ana. No he leído Cain. Y el problema con estos grandes autores (que de verdad lo son) es que uno quizá espera demasiado. Sus obras anteriores le crean a uno espectativas enormes. Y luego, cuando no pasa, de verdad que uno se siente mal, incluso por el autor mismo. Un abrazo y gracias por pasar.

Luis Guillermo dijo...

Bueno, no he eleído este libro, pero no me parece el comentario de MEMORIA DE MIS PUTAS TRISTES, para mí es una de las mejores novelas de García Márqez...

Y qué dces de Manlio Argueta? ? ? Es un ilustre y actualizado escritor.

Vanessa: un claro ejemplo a segui de los escritores salvadoreños... Eres muy buen aunque sólo hyas publicado una novela.
Escritores así son los que nos inspiran a los nuevos y jovenes literatos a continuar en la lucha...

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Luis Guillermo. Manlio Argueta es uno de los grandes. Vos sabés que su novela "Un día en la vida" es de las más leídas en EEUU, incluso que 100 años de soledad? Muy, muy buena su obra. Gracias por tu comentario. Un abrazo.

Luis Guillermo dijo...

Y, según datos actualizados, al momento ya tiene más de 20 traducciones. Es una novela preciosa. Yo la he leído 7 veces, incluso me sé de memoria el final...

Vanessa Núñez Handal dijo...

Cierto, la han traducido a varios idiomas. Y es que esta obra rompió en su momento con los esquemas formales de la novela. Ahora, lo trágico es que en nuestro país, la misma, no sea debídamente valorada... pero bueno, eso ocurre donde la literatura es opacada a fin de que su mensaje no se transmitido. Gracias por pasar. Ya me dejaste pensando en que es necesario un comentario sobre Manlio Argueta.

Luis Guillermo dijo...

Y era prciso el objetivo.

Lamentable, en realidad, que un genio del arte como Manlio no sea tan reconocido en su país como en el mundo.

Debemos esprar la novela que publicará en unos meses, cn ansia.