11 ene. 2010

Isabel Allende y cómo la feminidad no es un insulto


Que el machismo persiste, ni dudarlo. Se ha transformado con los años, para pasar desapercibido. Ya no es aceptable que un hombre golpee a una mujer. Aunque no por ello haya dejado de ocurrir. Lo que sí sigue siendo aceptable es que un hombre ejerza violencia verbal, psicológica, económica, profesional, etc. sobre una mujer. Es decir, seguimos teniendo la concepción de que el mundo es de los hombres, y que por lo tanto les es dable llevar la batuta en algo tan sin importancia como una conversación, o el liderazgo de un proyecto, o que un hombre –por más tonto o mediocre que sea– se erija como juez de las opiniones, acciones, gestos, actitudes, etc. de las mujeres. Tómese el sencillo ejemplo de los maridos que se creen con derecho a etiquetar a las amigas de la esposa –aunque ya no claro, a prohibirle amistades–. O el caso de los gremios en los cuales son los hombres los que establecen las reglas del juego y dejan de lado todo aquello que haya sido producido por mujeres, por considerarlo de inferior calidad. Tal es el caso de los gremios profesionales, científicos, artísticos y literarios.
Y es justo en razón de este último que traigo a cuenta una entrevista de Isabel Allende, recientemente publicada en Chile y que pueden leer completa aquí.
La autora, que cuenta con varias obras muy vendidas, manifiesta que el mundo literario sigue siendo machista, y que por lo mismo, los premios son –en la mayoría de los casos– otorgados por jurados hombres a ganadores hombres, quienes luego se convierten en jurados de los mismos y el círculo se mantiene.
Allende es una autora sin duda polémica: amada por muchas mujeres y desestimada, como pocas veces he visto, entre los hombres y entre aquellos círculos de mujeres que aspiran a gozar de un poco de protección, estima, respeto o reconocimiento por parte de éstos. Cosa que, mucho me temo decirles, nunca habrá de ocurrir. Porque, como bien dice Allende, todavía es muy difícil que una mujer sea respetada y reconocida en el plano intelectual y literario. Menos habrá de serlo si se pliega a las opiniones masculinas, sólo para obtener sus favores.
Y es que en el caso de Isabel Allende, a pesar de haber producido más de 20 obras, que según dice la nota del periódico han sido traducidas a 27 idiomas y ha vendido más de 50 millones de ejemplares de sus libros, sigue siendo descalificada en Chile, su país natal, y en los círculos literarios de crítica y profesores de literatura a nivel latinoamericano.
Que el que un libro sea un bestseller no garantiza que sea bueno. Ok, pero tampoco que un libro no se venda lo garantiza.
Que es una imitadora de Gabriel García Márquez. Ya quisiera yo poder imitar a Gabo y luego, vender más libros que él.
Que tiene unas obras buenas y otras malas. Bueno, he ahí el desastre de las Memorias de mis putas tristes, y nadie ha dejado por ello de creer que Gabo sigue siendo un Dios de la narrativa.
Y podría seguir esbozando docenas de críticas más, pero no valdría la pena, porque el meollo del tema no está ahí, sino en el género (no masculino) de la autora.
Conozco escritoras que por nada del mundo se dejarían encasillar dentro del término de “literatura femenina”, y comprendo sus motivos. Literatura femenina suena a insulto. A un subgénero literario. A un arte de menor calidad. A poetiza y no a poeta. Pero bueno, si en esas mismas se hubieran puesto los negros de EEUU, en lugar de reivindicar su negritud, habrían tomado las mismas pastillas que Michael Jackson. Pero no lo hicieron. Por el contrario, de forma muy inteligente transformaron el insulto de los “blancos” en su orgullo.
Pues bien, ¿por qué no vamos nosotras (en femenino) a reivindicarnos de igual forma como escritoras mujeres y a enaltecer la literatura femenina con trabajo y calidad? No hacerlo, es caer en la trampa que el patriarcado nos ha tendido: hacernos sentir vergüenza por haber nacido mujeres y tener que estar todo el tiempo disculpándonos por ello.

7 comentarios:

Carlos dijo...

Confieso que de Isabel Allende solo he leído "La casa de Los espíritus" y también vi la película. Me gustó mucho. Lo que decís sobre ella es muy cierto. Fijate que después de compartir mi entusiasmo sobre el libro y la película con una "amiga" chilena de izquierda, la tipa se lanzó a hacerme pedazos el entusiasmo porque, según su parecer, Isabel Allende había pintado una imágen demasiado "humana" de uno de los personajes de derecha en la historia. Otras cosas que oigo sobre ella es que es una escritora "light", pero ante eso me parece que tu artículo ofrece una buena respuesta. Rico leerte. Abrazos.

el antropologo inocente dijo...

La casa de los espíritus me gustó (pero nunca vayas a ver la película que hicieron con el libro, es malísima) leí un par de trabajos de ella pero no me gustaron, la verdad es que me aburrieron.

Camila Calles dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con vos, Vane, y es que este mucddo masculino hadejado a un lado a mujers, por solo el hecho de se eso,,,,mujeres!!!!
Hya muchos ejemplsod emujeres que han hecho cosas igual que los hombres, desde la antigua grecia hasta el mundo dique moderno....epro que han pasado a los anaqueles del olvido por la masculinidad de este mundo, pero además, por la actitud d emuchas mujeres que dan el visto bueno a este tipo de circusntancias....a mi me gusta la Allende, me parece una narrativa muy ritmica y con la que he aprendido a detallar y profundizar en los pequeños significados

MMC dijo...

Es verdad que la literatura femenina es vista casi siempre como ujn producto de segunda categoría. Pero también es cierto, como ud. dice, que en lugar de avergonzarnos, nosotras las mujeres deberíamos reivindicar nuestra obra y enorgullecernos de pertenecer a un sector que con muchos sacrificios se está abriendo ujn espacio en el arte. Muy bonita la entrevista a Isabel Allende.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Carlos. Fijate que es impresionante cómo han encontrado formas de restarle mérito a esta mujer, que, como bien dijo Marcela Serrano (escritora chilena) en una entrevista en El Salvador, venden entre ambas lo que venden todos los escritores hombres juntos!!! y eso me parece muy significativo. Habría que detenerse a pensar cuál es la razón de este fenómeno literario.

Jorge, qué ondas? Hay una entrevista de I. Allende en Harvard, voy a ver si la encuentro para subirla. Es genial. A parte de La Casa de los espíritus, a mí me gustó mucho Paula, Retrato en Sepia y la Hija de la fortuna, por si te querés echar la leída.

Camila: es que te juro. Pareciera como si, en este mundo bastara ser mujer para ser ciudadana de segunda categoría. Por lo tanto, todo lo que hacemos es visto con resquemor. Y aún, aquella cuyo trabajo es valorado, jamás en la vida habrá de tener su obra las mismas oportunidades que las de los hombres; y sepa Dios qué precios habrá tenido que pagar para medio ser tomada en cuenta. Estoy de acuerdo con vos, no es cosa de calidad, que la hay y mucha entre las mujeres, sino de prejuicio en contra de todo lo que sea femenino.

MMC: Qué bueno que te gustara la entrevista. Y sí, creo que habría que reivindicarnos un poco más en nuestra feminidad y dejar de intentar acoplarnos a los cánones que simplemente fueron inventados por un patriarcado para favorecer pues, a un sector de la sociedad. Intentar seguir jugando ese juego, jamás no llevará a donde queremos ir. Gracias por pasar.

Angel Elías dijo...

Vanessa:
De Allende Paula logra tocar la sensibilidad e la mujer, tendría que seguir leyéndola, de alguna manera es un poco dificil sacar los estereotipos de la cabeza del la gente. pareciera que este mundo se sostiene de ellos.
Allende no es de mis escritora favoritas... prefiero a Wolf o a Storni pecando con esta última de romantico... La Ale Flores tiene una letra intensa y una poesía que embriaga...
creo que hay que entrarle a la literatura sin miramientos, si es hombre o es mujer... en este mundo de locos ya no se sabe quien es quien... esa discusiones de género le quitan a la literatura ese mistisismo de no saber quién escribe...

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Ángel. Es que justamente, el fin último es ese: que no llegue a importar quién escribe. Que lo que valga sea la literatura por sí misma.
El tema es que, no es cierto. No ocurre en la realidad. Se trata entonces de empoderar a aquellas que están marginadas (como ocurrió en su momento con los negros, judíos, proletariado, etc.). Yo esperaría que ello fuera tan sólo un tema temporal (de unos 100 años al menos...), luego de los cuales el género ya no fuera tema de discusión en la literatura. Pero para mientras, ni modo: es de justicia tratar con desigualdad a los desiguales, a fin de lograr la igualdad real.

Pd: esta discusión es de siempre y las posturas son el feminismo o el machismo ciego que quiere hacernos creer que ya no pasa nada, que ya todos somos iguales y que esas feministas son una bola de locas, lesbianas, solteronas y amargadas. Pero hay que ver caso por caso, y no generalizar. Saludos.