22 ene. 2010

Mis lecciones de vida con Chirajito


Lo mandé, no porque creyera que iba a ganar, sino porque me pareció que yo dibujaba mejor a Sandwichito, el personaje que por el año de 1981 adornaba los envases de la salsa "sandwich spread" de Mc Cormick. Le pedí a mi mamá que lo pasara dejando al Canal 2, cuna de Jardín Infantil, un programa que durante años animó las mañanas de los domingos en El Salvador. Bacaolinita con sabor a frutas, Chibola o nada, Kolashanpan el sabor de El Salvador, etc., eran los slogans que una llegaba a aprenderse de memoria de tanto escucharlos.

No, confieso que jamás quise participar en el programa. No me llamaba la atención hacer el ridículo haciendo muecas para comerme una galleta Lido, o chorrearme entera para tomarme un litro de chocolatina, para que al final el premio fuera otros dos litros de leche con chocolate.

Sin embargo, la tarde en que llegó el telegrama de ANTEL a mi casa, en el cual decía que había ganado el primer lugar del concurso “Dibuja a Sandwichito”, he de decirles que fue una de las más alegres de mi infancia. El telegrama agregaba además, que debía presentarme en el programa del domingo siguiente, en el que se me haría entrega de una Barbie Vaquera. Así que, muy arregladita, como que si iba a misa, me fui acompañada de mi mamá al estudio del Canal 2.

Mi primera desilusión fue lo pequeño que éste era, en comparación de cómo se veía en la TV. La segunda, el gran calor que hacía en el lugar. Y aunque se suponía que yo sólo recibiría el premio (esa fue mi tercera desilusión) los niños en el estudio no éramos suficientes para cubrir los concursos, por lo que a todos los presentes se nos pidió participar en dos y hasta tres juegos. A mí me tocó el carrusel de Apetol vitaminado, en el que había que reventar unos globos con dardos, en lo que yo era experta pues mi papá tenía un tablero con el que yo pasaba practicando (cero conciencia de la seguridad infantil, ahora que lo pienso...).

Tenemos aquí una marachita de ojos zarcos fue lo primero que dijo Chirajito cuando se me acercó con el micrófono, y yo “pispilié pispireta”. – ¿Cuál es su nombre y cómo se siente marachita?—me preguntó enseguida. –Vanessa y me siento bien le respondí porque voy ganando. Chirajito anunció que era hora de ir a un anuncio comercial, y cuando las cámaras ya no lo enfocaban, fuera de micrófono se me acercó y me dijo: Pues ni te sintás así, porque no vas a ganar. Lo miré desconcertada. Esa fue mi cuarta desilusión. Chirajito no era el payaso ameno que uno vería en la TV. Era un tipo amargado, aburrido de su trabajo y sin ninguna simpatía para con los niños. Luego me di cuenta de que era el jefe de los demás personajes del programa. Sí, de Prontito, Pizarrín, Rojito (luego preso por vender drogas, ¿se acuerdan?) y hasta del Tío Periquito. Chirajito no sólo era un tipo amargado, sino además explosivo y tremendamente abusivo en el trato con sus compañeros de programa. Tuve ocasión de presenciar los gritos que le dio a Prontito por botar accidentalmente unos juguetes.

Alguien me contó, años más tarde, que lo había conocido en su vida privada. Arístides Alfaro --su nombre verdadero-- vivía en condiciones de pobreza y se sentía amargado por una vida de fama y sin beneficios.

Desde entonces, creo, perdí la fe en los payasos (si es que alguna vez se tiene…) y me quedó claro que bajo la máscara, incluso de un “ídolo de chicos y grandes”, siempre hay un ser humano que tiene que lidiar con su cruda y ruda realidad.

¿Ya se va marachito?—preguntaba Chirajito al final de todos los programas de Jardín Infantil. –¡Salú pue! se autocontestaba. Hoy le tocó su turno de irse. Descanse en paz.

Pd.: Luego de esa experiencia, nunca volví a ver Jardín Infantil. Años más tarde me enteré, además, que mi Sandwichito no ganó un primer lugar, sino que mi mamá tenía una amiga en el canal, que le hizo el favor de seleccionarme. ¿Díganme si no tenía razón Chirajito de estar decepcionado de la vida? La vida no vale nada. No vale nada la vida...

8 comentarios:

Dejanira Alvarez Cárdenas dijo...

No sé si entristecerme o reírme. Está muy ameno el cuento, lamentablemente la desilusión que sentiste cuando “chijarito te dijo: Pues ni te sintás así, porque no vas a ganar.” Quizás sólo fue el primer ejemplo de que la vida no es para nada color de rosa; como nuestros padres y los medios de comunicación nos lo hacen saber toda nuestra infancia.

Pd.: Tú cuento me hizo recordar cuándo por parte de la escuela (secundaria) fui a participar en un programa de televisa que se llamaba: “el torneo del saber “jajaja… recuerdo que el foro al igual que tú se me hizo diminuto y el conductor que en la tele se veía súper guapo, cuando lo vi frente a frente me decepcionó, además utilizaba una tonelada de maquillaje y su loción era muy desagradable a mi nariz. Al igual las edecanes, no eran para nada altas y sólo sonreían cuando la cámara las enfocaba.
Me acuerdo que mis compañeras de clase en vez de desearme suerte para el torneo, me suplicaban que les consiguiera un autógrafo del conductor y recuerdo que entre los nervios y la desilusión que tuve al verlo se me olvido por completo y mis amigas me dejaron de hablar como por una semana. Jajajajaja.

saludos.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Jajaja, pues ya veo que todos hemos tenido nuestras desilusiones. Pero yo le he contado a la gente esta historia, y nadie me cree. Como que nos resistimos a aceptar que los personajes públicos no son lo que nosotros deseamos que sean. Te juro que desde ese día, pongo en duda cualquier cosa.

Pd.: por cierto, el último libro de Carlos Fuentes (Adán en Eden) trata sobre esto.

Angel Elías dijo...

Estimada Vanessa, tu historia me recuerda a Krosty el payaso... el mundo del espectáculo es así... creéme los peores desencantos se los llevan con los locutores de radio...

La tv, esa caja que nos vende ilusiones a plazos que hipnotiza, es básicamente para eso, para engañarnos un poquito y sacarnos de la realidad otro poco...

Un primo fue a un programa de concursos de pequeño... yo no vi el programa... pero la familia se sintió orgullosa de eso por muchos años... el primero que sale en la tv. El primer primo famoso... desde pequeño le hui a las cámaras,.. creo que roban el alma... asi como al payaso.

Una sola vez he salido en tv nacional... no fue intensional, es más me le quedaba viendo al camarógrafo como diciéndole que si me grababa se metería en lios. Crei que no lo había hecho, semanas depués unos amigos me dijeron, vos, saliste en la tele!...

Excelente post... me encantó.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Angel. Sí hombre. Los payasos son engañosos. Venden una felicidad que ni ellos mismos tienen. La TV, por otro lado, muestra un mundo irreal. He ahí el lío de criarse a pura TV. Y si lo pensás, nosotros somos producto de eso: siempre esperamos que la vida tenga música de fondo, y pues no.
Me imagino que la radio debe ser un poco por el estilo, aunque da más chance a la imaginación. Saludos y gracias por pasar!

Melany dijo...

He disfrutado leyendo tu encuentro con Chirajito!

Me encanta recordar la inocencia de la niñez y me gusta creer que todavía, de vez en cuando, podemos ver el mundo a través de los ojos de los niños que fuimos.

Carlos dijo...

Ah… yo me perdí por completo el fenómeno de Chirajito por haber vivido fuera de El Salvador, pero este post me hizo recordar una vez que estuve en un show para niños en el Canal 4 en los años 60 que lo amenizó Tito Carías. Tito era un tipo alto, flaco y feo con el rostro lleno de los cráteres que le habían dejado los barros de la adolescencia, pero eso sí, era súper-simpático. Y especialmente conmigo. Ayudó el hecho de que había sido novio de mi madre y que le debía dinero, pero aún así yo recuerdo que era muy popular con los niños, con los jóvenes y con ugh… LAS jóvenes. Era nuestro vecino en el barrio Centenario y tenía también un programa de radio desde donde le dedicaba canciones a la autora de mis días (quien, dicho sea de paso, era y es bellísima y con los ojos súper zarcos.) Y sí, el chavo era pobre, pero rico en su modo de ser con la gente. Valgan para él estos buenos recuerdos.

Attilio dijo...

Me encanto la historia, buscaba otra cosa pero llegue a tu blog, me parece que expresas muy bien tus vivencias porque hasta me imagine las escenas, asi toca en la vida, aprender a veces no de la mejor manera..solo que creo que si no ganaste lo de Apetol es poque no tenias tanto pulso como creias...(just kidding)

Vanessa Núñez Handal dijo...

Jajajaja, no fijate, vieras qué pulsuda era. Pasa que no le caí simpática a Chirajito! Saludos y gracias por pasar.