15 ago. 2009

Antigua angustia de la vida mía


Sucede que la vida es a veces un poco elástica. Se estira por aquí, pero se tensa por allá, y casi nadie se da cuenta.
Dicen que las personas relajadas viven mejor. Yo creo que simplemente no viven. Porque la vida es intensa. Está cargada de días complicados, en que no se sabe hacia dónde se va, y de días menos complicados en que "dónde se va" deja de ser importante.
Y no es cosa de “ponerle más agua al vino”, como me dijo alguien, porque si fuera posible, de verdad que se solucionarían el 75% de mis angustias.
Angustia. ¿Cómo se define la angustia? Es la sensación sin forma. Es aquello que existe, que está ahí, que te toca, que se acuesta contigo, que se mete al baño, que te toma el tenedor para hacer menos grata la comida, pero que jamás podés llamar por su nombre.
Y ahí está, siempre, sin parpadear. Mirándonos con sus ojos igualitos a los nuestros y con su sonrisa sin dientes, recordándonos que un día —no muy lejano— nos las pelamos, ¿y qué?
¿Por qué tenerle miedo a la soledad?, me preguntó alguien recientemente, mientras nos tomábamos una cerveza, la tarde caía y la Antigua Guatemala comenzaba a llenarse de fantasmas ahogados. A la soledad no, le respondí, a la muerte. ¿Te da miedo morirte?, quiso saber, como si la pregunta no fuera trillada. Morirme no, respondí, pero sí dejar cosas sin hacer.
Ahora estoy pensando a qué cosas me refería cuando se lo dije, pero en fin.
He descubierto nuevos libros, he conversado con mucha gente, he creído que el mundo se acababa, cuando quizás, a lo mejor, está por comenzar.
Tengo clases pendientes, trabajos que revisar, novela en proceso, cuentos que no se dejan, mails en paleta por responder, hijas que quieren ir al McDonald´s y miles de cosas sin terminar, pero que bueno, las dejo para después porque hoy necesito vivir. Ya mañana veremos si me alcanza el tiempo para hacerlas o si me muero dejándolas incompletas.
Pd.: La foto, que es preciosa, es de la entrada de Antigua Guatemala. Atrás, el Volcán de Fuego (¿será?). El santo en puntas me causa ternura, porque intenta, según yo, estar así más cerca de Dios. Y es que Octavio Paz dice, precisamente, en su Laberinto de la Soledad, que la soledad es sentirse "dejado de la mano de Dios". Mano que no alcanzamos a tocar ni en puntillas...

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Híjole my friend. Hoy sí me removiste todo... tqm. YO

Vanessa Núñez Handal dijo...

Yo también.

Anónimo dijo...

Hola Vanessa

Que profunda estas hoy....Yo creo que muchos andamos asi...a "medias"..medio aqui , medio alla ..queriendo hacer todo o queriendo hacer nada

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hoy ando melancólica, sin duda. También, igual que vos, medio aquí y medio allá. En todo caso, gracias por pasar. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hola, soy otro anónimo diferente a los dos anonimos de antes.
Este fin de semana me sentí igual, mejor que lo que escribiste para describirlo no hay. Es bueno saber que no estás solo.
Y yo tambien creo que las personas relajadas no viven mejor, seguramente se pierden de muchas cosas; pero las no relajadas, se pierden el no relajarse, y eso tambien es necesario.
Es bueno que la melancolía salga de vez en cuando, sin ella, ¿qué seríamos?

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola otro anónimo. Estoy de acuerdo con vos: la soledad se acaba en esos "otros". Pero cómo cuesta encontrarlos, no es cierto? Pareciera como si nos protegiéramos de ellos, precisamente porque nos hacen ver lo que sentimos. Y creo que ya lo mencioné alguna vez, pero Freud definía la melancolía como un duelo sin muerto. Y sin embargo, agrego yo, necesaria. Gracias por pasar. Un abrazo.

Mazatl dijo...

A VECES LA NECESARIA SOLEDAD

De acuerdo con Vanessa y todos los anónimos, se trata de encontrar el equilibrio en cada una de esas estaciones del alma, que son inevitables en el mayor de los casos. Pero la vida sigue, aún sin nosotros, y para nuestra paz debemos encontrar "el sentido" de esa vida, como dicen los principios toltecas: vivir "nuestro sueño" dentro del sueño del planeta. Son cosas etéreas, pero nosotros somos etéreos, ocupamos un lugar y un tiempo en este universo dual. La soledad es necesaria, lo descubrimos cuando vivimos invadidos, cuando nos abruman las multitudes. Pero después de un buen rato de soledad, se añora otra vez la multitud. Porque somos seres sociales. Pasa igual como en las vacaciones, después de una semana las vacaciones cansan...

saludos

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Mazatl. Qué bueno que te animaste a comentar, gracias!
El equilibrio... Qué cosa más difícil! Dualidad es sin duda más humano. Uno va de un extremo al otro, buscando ese punto medio que en algún momento definí como "felicidad", quizá por etéreo, quizá por añorar ese estado ideal. Un día leí en un libro de Baudelaire, que la vida es como un gran hospital donde todos los enfermos quisieran cambiar de cama... un abrazo y saludos,

carmen dijo...

navegando, buscando entender algo mas como es esto de la angustia, entre tantas definiciones, por fin un testimonio humana y de esos 'que hacen
menos pesada mi soledad', como dice el Arriero. Igual que el ánonimo de arriba y tantos otros muchos anónimos, coincido en que es bueno saber que no se esta solo con esta sensación extraña y ya solo saber eso, lo hace mas llevadero, verdad ?
No muy original el comentario, pero igualmente hacer saber de mi.

carmen dijo...

que bueno encontrar testimonios asi, en medio de tanta definición de Angustia. es bueno saber que no se está solo, como dijo el anónimo de arriba y tantos otros anónimos angustiados dirían, si pudieran, por que eso, el no poder expresar es una de las sensaciones más desagradables.
un abrazo desde tierras pampeanas...

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Carmen. Yo creo que a la gente le da vergüenza dar testimonio de su angustia. Se nos ha enseñado que la angustia no va con un "ganador" y que sólo los débiles se angustian. Eso aumenta, claro está, la soledad que uno siente. Pero en resumidas cuentas, yo creo que todos (o la mayoría), la hemos sentido alguna vez. Pasa que algunos no la quieren ver porque les da miedo. Otros, en cambio la conocemos de sobra. Un abrazo, gracias por pasar y saludos hasta el Sur.