27 nov. 2008

27 de noviembre 2008

Y pues ya está todo listo: salgo mañana a primera hora para Guadalajara vía el DF.
La FIL, que sin bien y tal como Lilian Fernández Hall me indicara, no es la más grande, es una de las 3 más grandes en Latinoamérica. La oferta de libros es por lo tanto impresionante. Aunque no sé que tanto lo sean sus precios. Ya veremos. Yo por mi parte llevo la menor cantidad de ropa posible, porque la buena filosofía bibliófila dice que un calcetín de más puede representar un libro de menos.
Estoy feliz además por los autores confirmados, más aún porque Raúl Figueroa, mi editor, me llamó ayer para contarme que cuenta ya con sendas invitaciones al coktail que ofrecerán en honor de Carlos Fuentes por sus 80 años de vida y por los 50 del lanzamiento de La región más transparente, de la que El Fondo de Cultura Económica ha sacado una edición conmemorativa preciosa, pero muy cara para mis parámetros. Ya veré si la encuentro a mejor precio en Guadalajara.
Llevo en la maleta un tan solo libro. Un ícono. Algo que me ha servido como talismán y que además ha estado conmigo desde siempre, uno que he leído y releído en varias y muy diversas ocasiones: mi primer Cien Años de Soledad. El libro que me inspiró a escribir y a contar historias de la mejor forma posible. Gabo creó en mí un puente de comunicación que me permitió conectar con personas que en algún momento fueron importantes para mí.
Por sugerencia de Hilma decidí que era un libro con el que valía la pena cargar para que fuera autografiado por Gabo en algún momento.
De ahí, llevo un par de botas muy cómodas para el frío, para la caminada y para la chequeada de ofertas en los stands. Llevo además un buen abrigo, muchas pastillas para la gripe, que con toda certeza me dará, y mi cámara lista para capturar todo lo capturable.
Los veo pues a la próxima desde Guadalajara.
Pd: hoy fue anunciado en ganador que el ganador del Cervantes fue Juan Marsé. Pueden leer una nota interesante sobre este tema en el Diario de una librera de Regina ExLibris.

2 comentarios:

Norfolk dijo...

wow, qué envidia
cómo me habría gustado ir!

Vanessa Núñez Handal dijo...

Te juro que es fantástico y uno casi se hace loco entre tanto libro. Como escuché a una señora decir un día: Ya, vámonos a al chingada de aquí que ya sólo libros veo! jajjaja