30 jul. 2008

Presentación de Trece, Los locos mueren de viejos y El sueño de Mariana

Hilma pasó por mí. Habíamos quedado de salir de mi casa a las 2:30 pm, porque la presentación de los libros era a las 4 pm. Ella vino puntualísima, pero a mí, dando mil vueltas, buscando cosas, metiendo otras, se me fue el tiempo y cuando me di cuenta eran ya las 3: 20 pm. Pasamos también por Lorena Flores Moscoso. El tráfico estaba asqueroso y yo sólo podía decir: “¡porqué a mí!”. Fue una odisea atravesarnos Los Próceres. Habían baleado a alguien sobre el boulevard —cosa que no es rara ver en estos días—, y hoy salió en el periódico que era el hermano de Hellen Mack.
Yo estaba nerviosa, no por la presentación, sino porque íbamos verdaderamente tarde. Llamé a Raúl para pedirle 10 minutos de espera. Llegamos, no sé cómo, pero llegamos justo a tiempo. (Supongo que las veladoras que la mamá de Lorena me había prendido sirvieron de mucho, así que ¡gracias!.) Hilma se llevó mi carro a parquear. Lorena y yo corrimos. Yo tenía presentación de libro y ella lectura de su obra. Gerardo me estaba esperando, Rodolfo —un amigo salvadoreño que se dejó venir sólo para acompañarme en el evento— estaba en el baño, así que yo simplemente corrí.
Cuando llegué al salón Augusto Monterroso, me encontré con Raúl Figueroa, Rafael Menjívar, Jorge Galán y Lilian Fernández. El evento no había comenzado, pero comenzó tan solo unos minutos más tarde.


Raúl Figueroa hizo las presentaciones respectivas.
Me conmovió mucho ver tantas caras de gente a la que aprecio. Amigas, como Jenny, Andrea, Eva, que habían llegado expresa y exclusivamente a verme. También fue para mí muy importante que mis alumnos de la Universidad Rafael Landívar, a quienes conté en alguna ocasión historias sobre mi novela, hubieran llegado a acompañarme.
Gerardo, Hilma y José (que es la gente con la que uno quiere compartir esta clase de eventos) estaban también en primera línea.
También fue un honor para mí haber compartido la mesa con Jorge Galán y Rafael Menjívar, dos buenos escritores, que —además de compatriotas— son importantes dentro de la literatura salvadoreña.
Aproveché la ocasión para agradecer a Raúl Figueroa Sarti, un editor de primera línea, que le pone pasión y mucho amor a su trabajo. Gracias a su dedicación yo viví un momento lindo y tengo ahora en mis manos una novela cuya portada no sólo es preciosa, sino que transmite muchísimo.
Gracias pues a los que me apoyaron, estuvieron conmigo y sobre todo, creyeron en mí. Los buenos comentarios que me han dado hacen que todo el esfuerzo hecho haya valido la pena. Un abrazo.

8 comentarios:

Carlos dijo...

Bueno, yo estuve ahí en espíritu. Fui la persona que se coló fantasmagóricamente y se sentó en la mesa a la par de la niña de la capa de tu libro porque mi cuerpo se tuvo que quedar aquí en Washington dirigiendo la instalación de un proyecto de telefonía IP que había estado planificando desde el año pasado. Mi cuñado, me dijo que pasaría por ahí hoy, miércoles, comprándome los libros de Uds. tres y el de Jacinta Escudos. Le dije que te buscara para que me pusieras el codiciado autógrafo. ¿Te encontró?

¡Mil abrazos y felicidades!

Vanessa Núñez Handal dijo...

Carlos, muchas gracias por haber querido estar, así que ya con eso, una parte de vos nos acompañó. Fijate que en algún momento firmé un libro para "Carlos", espero que hayás sido vos!!! Y si no, pues avisame y ya vemos el modo de encontrarnos. Un abrazo y gracias por estar siempre pendiente!!!

Alberto B. dijo...

Muchísimas felicidades! Me imagino que habrá sido muy emocionante! Está linda la portada, en cuanto lo tenga me darás tu autógrafo de rich ´n famous!

Camila Calles dijo...

Felicidades nuevamente Vane....felicidades!!!

Chicaborges dijo...

Lamento haber estado en un evento paralelo a escaso metros. Pero como te lo he dicho me siento feliz por tí y por tu éxito en esta empresa literaria. Cheers por la novela. Y te prometo no perderme la próxima presentación, truene, llueve o relampaguée. L

Vanessa Núñez Handal dijo...

Gracias Alberto. Sí lo fue, y mucho!

Gracias Camila, queda pendiente el vinito!!!

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Lorena, qué mala onda que no pudiste estar, pero ahí tengo la grabación para que la oigás. Un abrazo.

Carlos dijo...

No fui yo ese Carlos. Mi cuñado (más bien mi concuño) me consiguió los libros pero no se le hizo posible conseguir tu autógrafo, así que quedamos pendientes. Cuando logre safarme de estos proyectos que aunque interesante, dicho sea de paso, en el transcurso de este año han sido más exigentes de lo que quisiera. Te acepto esa taza de café que me prometiste en Guatemala o aquí en Washington, cuando volvás. ¿Tenés planes de venir por aquí?