29 sept. 2007

Chinaski o cómo ser feliz en 23 sesiones


Posted by PicasaLeer a Bukowski es una experiencia que te cambia la vida (no podría decir lo mismo de Burroughs a quien estoy segura, le debo mi gastritis de hoy día). Comienza uno a leer, con desgano, como un Chinasky cualquiera y de pronto hay algo que te atrapa. Quizá el sentido del humor tan lleno de alcohol, cigarros, sexo ocasional y que es a la vez tan inocente (el humor, no el sexo).
Entrarle a un libro de Bukowski (Factotum en este caso), es como entrar en un bar de mala muerte, pedir una cerveza, que te la sirvan tibia, en un vaso sucio y aún así sentirla deliciosa, sin saber porqué, ni preguntárselo.
Opiniones respecto de su obra conozco desde los que la odian porque piensan que no les dice nada y que refleja una decadencia absoluta anticapitalista, hasta los que ven en ella la filosofía de vida que habían estado buscando desde chiquitos (desde que la mamá los mandaba engominados al colegio y regresaban caretos, chorriados y con el uniforme desgarrado).
Yo estoy entre ambas posturas. De opinión, lastimosamente, no de vida.
Pienso que el texto se puede leer como un conjunto de historias loosers que cuentan los vaivenes de un tipo destinado al fracaso, en cuyo caso me he muerto de la risa, como en la escena donde el tipo es despedido por no hacer nada en la oficina y le alega al jefe que si bien es ésto cierto, él les ha dado lo más valioso que un hombre tiene: su tiempo. El jefe claro que se queda en una y lo manda al chorizo, pero bien valía la pena intentar un alegato. Yo lo habría hecho igual.
Por otro lado, este libro en particular (aún no he leído los otros) me trajo a la mente tantos y tantos personajes que uno conoce y que van por la vida sin esperar nada, más que el goce inmediato y presente de la vida. Se dedican a escribir, pintar, pensar, vegetar, algunas veces a tan sólo existir (y existen porque tienen cédula y a veces pasaporte). No se preocupan si mañana van a tener con qué comer, pagar la hipoteca, llevar la novia al cine, pagar Internet, comprarse ropa cara o visitar restaurantes de última. Les da lo mismo si la ropa es de marca o de pacas, si los lentes tienen tratamiento antirreflejo, o si el corte de pelo lo llevan a la moda o no más para que no se les meta en los ojos.
Esos, me parece, son los verdaderos revolucionarios de nuestro tiempo. Los que han conseguido de una forma contundente voltearle la cara al sistema de una bofetada. Simplemente no les da la gana ir con la corriente. Tampoco nadan en contra. Simplemente creen en lo que hacen y no buscan ser validados.
Si ustedes conocen otra descripción más exacta de la verdadera felicidad, comuníquenmela, porque llevo años buscándola.

4 comentarios:

Claudia dijo...

Bukowski me encanta. Es un desencantado de la vida...y a la vez es un hedonista de primera. Uno se rie de sus loquisimas historias, a la vez algunas entristecen. No se si has leido uno de los cuentos que se llama: "6 inches "...te lo recomiendo.
Es todo un personaje este escritor.

Vanessa dijo...

Hola Claudia. Te juro que lo que más rescato de Bukowski es su humor. Y tenés razón, a veces también es muy tierno, sin si quiera proponérselo, yo creo. No, no he leido ese cuento. Voy a buscarlo. También hay otra muy bueno que desde el título te atrapa: Ya no me mire las tetas señor. Saludos.

EL ENMASCARADO dijo...

Aqui en el Lower East Side de manhatan, aun se encuentran esos espacios que le dieron la inspiracion y el alcohol al Bukowski, solo que ya no te sudan los Ojos del humo porque prohibieron el tabaco en lugares cerrados, pero para eso estan los SPEAK EASY. Como diria un mi cuate...entre ETILO y ESTILO.

Denise Phé-Funchal dijo...

Bukowski una rara combinación entre lo que me gustaría probar y/o ser y lo que más detesto... extraño romance.