22 abr. 2007

Cilca 2007- Antigua Guatemala

La Cilca 2007 estuvo interesante. Fue indudable que dos de las figuras más importantes del evento fueron los salvadoreños Manlio Argueta y Claudia Hernández. Del primero he de decir que es tan simpático como me lo habían dicho. Cada vez que nos encontrábamos en un pasillo o una sala a penas alcanzábamos a intercambiar un par de palabras, porque de inmediato lo requerían para alguna entrevista, ponencia, etc. Entre algunas cosillas que supe por ahí, es que la semana pasada estuvo con Gabo en Cartagena… sólo se sonrió cuando (por su puesto) se lo pregunté. Manlio presentaba una compilación de su poesía, la cual, según sus propias palabras fue escrita al inicio de su carrera como escritor y no ha vuelto a escribirla. Leyó fragmentos de su libro y debo decirles que nos dejó a todos apantallados. Presenta imágenes muy fuertes y descolocadoras. En cuanto lea el poemario completo les comento más.
De la segunda —o sea Claudia— diré que pude nuevamente conversar con ella largo y tendido. Nos reímos mucho, sobre todo comiendo un exquisito ceviche en un restaurante de la Antigua, ya que ella tiene la teoría que mi amistad con Hilma, a quien ella conoció en la Cilca y de quien ya he comentado aquí, es digna de ser filmada para algún documental. Claudia me ayudó a aclarar algunos conceptos y a abatirme con otros (esto último, debo decir, es ya costumbre en ella). Entre otros de sus mucho aportes me recomendó a Whitman y sus “Hojas de Hierba”, con el que ya comencé a fascinarme. Claudia presentó su nuevo libro “Fronteras”, que contiene varios de los cuentos (revisados) de “Medio día de Fronteras”. También leyó un par de cuentos inéditos, como “Demonio de segunda mano” que nuevamente nos entrega una historia desconcertante de la que uno no puede salir hasta llegar al final. El auditórium que la escuchaba debió sentir lo mismo que yo, pues se los veía a todos idos escuchándola mientras leía en la Posada Belén, lugar donde se realizó el Congreso y al final la aplaudieron largamente.
Denise Phe Funchal (mejor conocida en el Congreso como “Denise Phe”, por aquello de los segundos apellidos) y yo tuvimos la oportunidad de leer nuestros cuentos y parte de nuestras respectivas novelas. Como dato “jocoso” diré que nos pusieron en la mesa de lectura de unas ya consagradas poetas guatemaltecas, cuya obra paró siendo un contraste tremendo con nuestras narraciones. Todo el congreso se la pasaron señalándome y comentando que era “la niñita que hablaba de muertos”. Ni modo, ¡sólo la posteridad nos ha de reivindicar!
También compartimos la mesa de la primera lectura con Lorena Flores Moscoso, narradora, cuentista guatemalteca, con quien hicimos mucho clic y esperamos ver frecuentemente en nuestros ya acostumbrados cafecitos en Sophos.
Tuve la oportunidad de presentar los avances de mi investigación de tesis de maestría dentro de la mesa de Crítica literaria centroamericana y debo decirles que a los alemanes y suramericanos les encanta la literatura de Salarrué, Alvaro Menendesleal, Claudia Hernández, y otros.
Entre otras personalidades asistentes al congreso se encontraban el escritor Dante Liano, la poeta Ana María Rodas, Javier Payeras, Francisco Alejandro Méndez, Ronald Flores, Consuelo Tomás, Aidaluz Menesses, Aida Toledo, Enrique Noriega.
En fin, fueron tres días super intensos pero que valieron la pena.
En la foto Denise y yo leyendo nuestra obra junto a Aida Toledo, Enrique Toledo y otros.

4 comentarios:

Denise Phé Funchal dijo...

Ahhh quedarán en la memoria esos días y en la tradición las anécdotas. Crangrats to you too! ;)

Vanessa dijo...

Cuando escribamos nuestras biografías, para que tengamos algo más que contar que quemadas de pata inexitentes y nuestas penas inventadas. jajaja...

Aldebarán dijo...

¿Las que hablan de Muertos? ¿Qué tiene eso de raro?

Y lo digo en serio.

Vanessa dijo...

Pues eso decíamos nosotras también, pero ya ves. No todo el mundo piensa que se va a morir, y mientras más cerca se esté, pues pienso que menos se cree. El caso es que nos vieron feo, pero bueno, la idea era aportar algo nuevo. Y aportamos.