17 dic. 2006

De cosas que vi y oí

Posted by Picasa
Leía en el blog de Aldebarán sobre la muerte de Pinochet, y recordé muchas cosas.
Cuando estuve en Chile, tuve el firme propósito de leer todos los periódicos de ese fatídico 11 de septiembre de 1973 (yo nací 10 días después y Neruda había muerto 8 antes), y jamás lo conseguí. Fui muchas veces a la hemeroteca nacional, ubicada en el centro santiaguino, en un edificio precioso, pedía los rollos de microfilm y nunca, nunca, estaban. No logré establecer si los habían prestado, o si simplemente no existían. El caso es que lo más cercano que llegué al golpe en fechas fue al 31 de agosto de ese año… y leí cosas increíbles, que quizás hayan valido más la pena: Sobre el asesinato de un piloto cometido por un guardaespaldas de Allende, porque mi sorpresa fue darme cuenta que a él lo acusaban en su momento de muchas cosas (y conste que no estoy diciendo que sea cierto). De una huelga y bloqueo de calles por parte de los camioneros en contra de su gobierno. De las altas tasas de inflación, y las colas que se hacían desde las 3 am para conseguir pan, azúcar o cigarros. Y sentí mucha pena. Pena porque esas cosas no se cuentan, o si se cuentan se hacen con intención política, y por haber yo tenido una mente que sólo veía blanco o negro, cuando la vida se construye de matices.
Dicen que a Allende lo boicotearon, y que eso generó esa inestabilidad económica que finalmente llevó a un traidor al poder.
Conocí a la hija del médico que le hizo la autopsia a Allende, y según ella e informes que luego tuve oportunidad de leer, Allende se suicidó con una metralleta que Fidel Castro le regaló y que él tenía en su oficina, ya que se le encontró pólvora bajo las uñas. Pero el papel aguanta con todo… no sé, sólo cuento lo que me contaron y leí.
Estuve con gente, muy decente, muy inteligente, muy “estudiada”, que le llamaban a Pinochet “mi General”, tenían en sus casas su retrato y lo idolatraban como se idolatra a un tirano. Decían que el país entero le debía ser lo que ahora era. Por lo general la clase alta chilena lo adora, y la clase media lo odia. La clase baja, casi no tienen opinión.
Yo, como extranjera, preguntaba mucho más de lo que opinaba, pero sí estaba sorprendida ante algo que no esperaba. Yo pensaba encontrarme con un país que lo condenaba por entero, y no fue así.
Una de sus colaboradoras me regaló un libro (debí haber preguntado mucho, supongo) que es toda una oda a los grandes triunfos del gobierno pinochetista… confieso que no lo he leído completo, pues sentí que en él encontraba desde el inicio siempre más de lo mismo.
La gente discutía aireadamente, en las sobremesas, en los cafés, durante los aperitivos, cigarros tras cigarros, quién realmente había sido Pinochet, y nunca estaban de acuerdo. Era un tema en boga. Era algo que aún abría heridas y ponía el dedo en la llaga.
Pero entre tanta cosa, oí a alguien decir una frase interesante: “A mi me da igual ese viejo culiado (pisado), lo único que sé es que mi juventud, gracias a él fue una mierda”. Y ahora, acabo de leer en su blog, respecto de la muerte de Pinochet: “A mi me da igual que se haya muerto. Y no estoy para alegrarme por la muerte de nadie, pero sí reflexiono sobre lo que fue mi vida por su culpa”.
Y bueno, ¿mi conclusión? Todos los chilenos le deben mucho al “Pinocho”, como le llaman en Chile los antirégimen, pero a costa de un precio inmenso. Porque llevar un país por buen camino debe ser muy fácil cuando en lugar de convencer a los opositores, se los elimina de tajo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahhh los dictadores o los aspirantes a, siempre dejan recuerdos raros... en mi caso Ríos Montt, que no puedo decir que haya hecho de mi vida una mierda, es sinónimo de luto, miedo a los militares, fanatismo, moralismo, periódicos negros, dios como un padre castigador y castrante, la jura a la bandera con voz de ultratumba, helicópteros que según mi hermano y yo eran la invasión de los marcianos a la tierra, y algunos juegos combinando los discursos del aspirante en cuestión enla tv con los casettes de Enrique y Ana... quizá por eso siempre me ha parecido un payaso.
Salve!

Vanessa dijo...

Y sí. Todos tenemos nuestro dictador en el closet, que asoma a la hora de apagar la luz.

Anónimo dijo...

Què haràn lod dictadores en estas fechas? pensaràn que Santa Claus les traerà de nuevo el poder... creo que le escriben pero a Satàn Claus... un abrazo a vos, a Gerardo y a las niñas... desde el edificio el centro. :)

Vanessa dijo...

Puesss... y sí. Leí un libro sobre Pinochet y Videla. Lo sorprendente es que ambos son fervientes católicos y se dicen, además de defensores de la patria, defensores de las tradiciones, costumbres y fe católica. Terrible encuentro realmente esta clase de mezcla. Y bueno, el opio del pueblo...