12 ago. 2006

El Encanto de Miami en la Primavera de 1955


Esta inquietud me ha surgido, les soy sincera, del blog de mi amigo bloger Aldebarán, quién ha posteado un artículo sobre Cuba y Castro.
Mi comentario iba, entre otras cosas muy serias, al hecho de que Miami no fue y no sería lo mismo sin Castro.
A modo de ejemplo cito este anuncio turístico comercial, aparecido en la Revista Bohemia, Año 47- No. 16, de Abril de 1955.
En dicho anuncio aparece una familia, con sus dos hijos, jugando en la playa. Al fondo la ciudad de Miami, con sus edificios y sol, y unas lanchas y veleros en primer plano. Todo esto enmarcado por hojas de palmera.
"El Encanto de Miami esta Primavera" continúa la publicidad. "Para su placer-Fabulosas facilidades para divertirse le esperan en Miami, ciudad que está lista para brindarle las vacaciones de su vida a precios de acuerdo con su presupuesto. Ahora mismo la primavera se encuentra en Miami. No pierda el festival de música "Un Saludo a las Américas" Mayo 5-6-7, con 4,000 artistas (me pregunto de dónde habrán sacado tanto artista y quiénes serían...) en el escenario mayor del mundo en el Orange Bowl. Vea lugares de campeonatos deportivos, sucesos espectaculares y sitios dignos de admiración (cuáles serían?). En esta meca de diversión encontrará encontrará Ud. cientos de tiendas elegantes, restaurantes, clubes nocturnos, hoteles y moteles- todos ansiosos de complacerlo (y eran a penas los inicios del consumismo). Se habla español en todas partes... P.S. Frescura del mar... Miami es el único gran blaneario de los EE.UU. en la zona tropical de los vientos Alisios... La brisa es de 8 millas por hora."
Y digo yo: qué acaso en aquellos años tenía Miami tan poco que ofrecer que hasta a los ya cansados vientos Alisios (de los cuales a ningún publicista se le ocurriría hablar en la actualidad porque no hacen más que recordar los frecuentes huracanes que azotan la ciudad) había que utilizar para atraer al turismo? Bueno, pues parece que la publicidad fue efectiva, porque a la llegada de Castro al poder, los cubanos no dudaron que Miami sería su segunda casa. Si no que lo digan los balseros. Hay que ver que nadie sabe para quién trabaja.

1 comentario:

Vanessa dijo...

Y esto, que parece chiste... no lo es tanto. Aquí les pongo un artículo interesante.

Miami o la provincia más próspera de Cuba

Carlos Alberto Montaner

Publicado en la edición española de LETRAS LIBRES, septiembre 2004, año III, número 36

La gran ironía es que Castro hizo una revolución comunista para alejar totalmente a Cuba de su vecino norteamericano, pero ha logrado exactamente lo opuesto. Hoy el 20% de la población cubana vive en Estados Unidos, las remesas de los exiliados a sus familiares se han convertido en la principal fuente de divisas que recibe la Isla, las 20 000 visas de inmigrantes que anualmente concede Washington es casi la única forma de alivio político a la desesperanza generalizada que sufre la sociedad cubana, y los exportadores de alimentos norteamericanos son los principales abastecedores de la pobre despensa cubana.

Los cubanos que permanecen en la Isla, además, han aprendido una perversa lección: mientras ellos viven en medio de miserias y carencias, marginados de los buenos hospitales, hoteles y restaurantes, donde las transacciones sólo se realizan en dólares y con extranjeros, los familiares que se fueron a Estados Unidos y ahora regresan como turistas tienen todos los privilegios, incluido el de haberse convertido en apetecidos y no tan oscuros objetos del deseo sexual de los cubanos, dado que no hay nada más erótico para un súbdito de Castro que una persona portadora de un pasaporte norteamericano, alfombra voladora capaz de rescatarlo de la incuria en la que vive.

Naturalmente, cuando Castro y el comunismo hayan desaparecido de la Isla, los lazos entre la comunidad cubano-americana y la sociedad de donde proceden darán un giro de 180 grados en la dirección de una mayor interrelación. Decenas de miles de cubano-americanos tendrán en la Isla una segunda casa, y muchos crearán pequeñas, medianas y hasta grandes empresas. El sur de la Florida será entonces un espacio económico en gran medida cubano, en el que los recursos y las necesidades de ambas zonas encontrarán diversas formas de colaboración.

Cuba, por ejemplo, con casi 70 000 médicos y un buen nivel de desarrollo sanitario, tiene el potencial adecuado para poder solucionar las necesidades de cientos de miles de floridanos que no pueden pagar los altos costos de la medicina norteamericana, pero que estarían dispuestos a viajar a noventa millas de Cayo Hueso a recibir atención médica. Algo parecido a lo que sucedería con los jubilados del sur de la Florida: una pensión mensual promedio de $900 dólares apenas alcanza para subsistir en Florida, pero en Cuba se convertiría en un ingreso de clase media alta, lo que permite asegurar que el país, una vez encaminado en la dirección de la democracia y la estabilidad, contará con una enorme población de “seniors citizens” que hablarán en español, pero cobrarán en inglés.