31 ago. 2006

Dios y sus milagros

Uy, qué tema más escabroso, ¿ no creen? Hoy en día nadie habla de Dios. Nadie, a no ser que se trate de alguna tendencia cristiana o semejante. Y se habla de Dios en una forma absoluta (allista como dirían los gringos y Karl Popper (con quién yo asocio esta idea)).
Esta modalidad presenta la característica y la gran ventaja (para los que la usan) de no dejar dudas. Es hermética y ahí no caben cuestionamientos. Dudar equivale a no creer, y ya está. Así se evitan las preguntas incómodas.
Quizás sea eso lo que frustra a muchos que queremos ser más racionales y nos hace a veces alejarnos de las religiones.
¿Existe Dios o no? Imposible demostrar una cosa o la otra. Por lo tanto, yo creería que este es otro tema que cae en la esfera de “crea lo que más le convenga”. Pues bien, en mi caso personal, me resulta más cómodo y tranquilizador creer que sí.
Muchos dirán que creer en algo superior es irracional y hasta cobardía. No lo sé, quizás. Pero me queda claro que “hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé” como dice Vallejo en Los Heraldos Negros, en los cuales es preciso agarrarse de algo. Y esos golpes vienen. Son inevitables en la vida. “Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras en el rostro del más fiero y en el lomo más fuerte”.
En estos días de pensar, y de rezar mucho por la operación de corazón abierto de mi hija de cuatro meses, llegué recién hoy por la mañana a una conclusión conciliadora entre mis pretensiones de racionalidad y mi necesidad de creer: Dios está en aquellos huecos que la racionalidad no es capaz de rellenar. Dios nos sostiene mientras el Resistol (cola blanca) cuaja.
Y es rico que en la oscuridad de la noche —cuando nuestros pensamientos comienzan a traicionarnos y nos hacen notar lo insignificantes que somos— podamos creer que hay alguien ahí por nosotros. (Esta última idea la tomé del capítulo final de Dawson´s Creek, para que vean que la TV también tiene sus grandes momentos.)
Concluye Vallejo su poema así:
“Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza, como /un/ charco de culpa // en la mirada /…/.
Hay golpes en la vida tan fuertes /!/… Yo no sé!”
Y concluyo este post diciendo que yo tampoco sé, pero creo.
Un abrazo a todos por sus oraciones.

6 comentarios:

Cheyo Pimienta dijo...

Hola, descubrí tu blog por tus comentarios en el blog de lu! y creo que fué buena idea visitarte.

En relación a tu post, me gustaría escribirte un laaargo comentario, ya que el tema de la divinidad es algo que me apasiona, pero creo que estaría fuera de lugar; así que solo quisiera comentarte que dios es un tema de gran actualidad. En este mundo y hoy por hoy, dios es la primera plana de todos los periódicos. Medio oriente es un polvorín a punto de estallar y lo es gracias a que cada quien ve a dios de una manera personal y extremista, olvidando el objetivo final de todos los credos de raíz judáica: ser bueno, ser feliz.
Cree en dios, o no creas, pero siempre preocupate por ser mejor persona, mas noble, practica la conmiseración
Saludos!!

Vanessa dijo...

Hola Cheyo. Qué bueno que te haya valido la pena la visita. Y sí, tenés razón. Dios pareciera estar de moda. Lamentablemente es sólo en apariencia. El conflicto en medio oriente no es sobre Dios, sino sobre religiones y poder. Dios es otra cosa. No te podría decir qué es para vos, sino únicamente lo que es para mí, y aún discutiéndolo mucho, podríamos no estar de acuerdo. Estoy absolutamente de acuerdo con vos en que la finalidad última de toda religión es amar al prójimo como a tí mismo. Qué difícil. Pero es la lucha nuestra de cada día. Un abrazo.

Aldebarán dijo...

Interesantes tus pensamientos sobre Dios.

Me quedo con dos frases:

Dios nos sostiene mientras el Resistol cuaja.

El conflicto en medio oriente no es sobre Dios, sino sobre religiones y poder. Dios es otra cosa.

A rumiar se ha dicho.

Vanessa dijo...

Fijate Aldebarán, que el tema es tan difuso, porque se nos ha prohibido hablar de él. Acordate que de religión y de política no es socialmente bien visto hablar. ¿Porqué? ¿Porqué si los griegos discutían abiertamente sobre ello? ¿Porqué si han sido dos de las más grandes preocupaciones de la humanidad? Pues bueno, porque no todos estamos preparados para hacerlo. Para discutir sobre algo hay que tener muy buena información y convicciones muy firmes. Es cuando sentimos que no tenemos como defendernos cuando recurrimos a lo último: la cobardía. Entonces lanzamos arruñones y patadas, con tal de que no nos vean mal parados. Pero el tema religioso siempre ha sido importante. Mucho más que la política, creo. Esta última, pienso, la entiendo más o menos y no me quita el sueño. Dios en cambio... Dios sí me ha hecho pensar y lamentarme de únicamente utilizar el 10% de mi cerebro.

Aldebarán dijo...

Además de lo que dices, resulta que la otra persona nos intenta convencer de *su* visión de Dios, que muchas veces sólo llega a ser la de un simple fetiche. Luego te invitan a ir a *su* iglesia que es el *único* lugar en donde se revela verdad sobre ese falso dios.

Sigo rumiando tus frases.

Vanessa dijo...

Pues sí, Aldebarán, y es que ahí ya entramos al terreno de las iglesias (que no es lo miso que la fe), que en nombre de Dios te venden un "producto para ser feliz". Habría que preguntarse con seriedad si Dios es eso. Queda, yo creo, en cada quién. Te diré, eso sí, que conozco a un par de personas, cuya fe da para mucho. Con ellas he platicado sobre el tema religioso, y te diré que tienen ideas muy lógicas y muy respetables. Claro, quizás son las menos.