23 dic. 2008

Las Profecías del 10

Asistimos a una fiesta de cumpleaños y nos sentamos en la primera mesa que encontramos. Un amigo comentó haber visto el programa “La noche del 10” en el que Maradonna entrevistaba a diversas personalidades. En una de sus emisiones éste había manifestado que Bush era un asesino. Todos rieron, menos Gerardo y yo. –Cierto es que Maradonna, como futbolista, carece de una posición para hacer análisis político-- dije. Pero no está lejos de la verdad.
No hará falta describir la forma en que los demás se lanzaron sobre mí. Uno llegó incluso a decirme que cómo era posible que yo hablara tan mal de Bush cuando yo tenía algún tipo de relación laboral con una compañía multinacional. Que era obvio que yo no era más que una comunista a la que le gustaba vivir bien.
Comprendí que para este puertorriqueño, obviamente republicano, Bush y los EEUU eran evidentemente lo mismo. Y que, según él, el que no se estuviera en extrema pobreza me coartaba para expresar mis opiniones y disentir de la política de Bush o de los EEUU.
De esto ya hace varios años. Pero nunca lo olvidé. Y lo recuerdo cada vez que en los periódicos, se habla abiertamente, en editoriales, en notas de prensa, en columnas de opinión, de los nefastos dos mandatos de este presidente que será mal recordado por la historia universal. Porque hoy día todo el mundo lo acepta, todo el mundo ha comprado la idea de que Bush fue un presidente funesto y que su supuesta guerra antiterrorista no fue más que un fiasco para beneficiarse y beneficiar a sus allegados.
Pero en aquel entones, aunque las cosas eran obvias porque bastaba sintonizar CNN para darse cuenta que todo era un show --pero los medios periodísticos aún no se habían atrevido a hablar abiertamente de quién era George Bush y de lo perjudicial que había sido su mandato para el mundo entero-- la gente se negó a pensar.
En su administración Latinoamérica no quedó en segundo plano, sino que simplemente no figuró, no importamos, no fuimos relevantes, casi no existimos. Y aunque esto pudiera sonar ideal, tal indiferencia fue en parte lo que permitió muchos de los conflictos que hoy día laten sobre “la cintura cósmica del sur” y Centroamérica.
Pero en aquellos años, los de siempre –los conservadores, los “status quoistas”, los “momias”-- seguían apoyando a Bush, quizás por costumbre, por “caché”, por comodidad o por mera ignorancia. EEUU siguió siendo “el juez del planeta” (como bien dice Ricardo Arjona) sin que nadie lo cuestionara, porque así era, porque alguien tenía que hacerse cargo del relajo mundial y “a falta de pan, semita”. Y pese a haber visto imágenes tremendas de niños con sus miembros amputados, las prisiones de Abu Grabi y Guantánamo, nadie osaba cuestionar la política belicista de este hombre que, al inicio de su segundo mandato y sobre todo luego del 11-S, gozaba de un respaldo único. El que se atrevía a hacerlo era acusado, obviamente, de cuanta cosa acusan los que no tienen argumentos.
Así que no puedo explicarles lo fantástico que me pareció el zapatazo que Muntadar al-Zeidi, intentara darle a Bush durante una visita sin sentido a Irak, sobre todo si tomamos en cuenta que su mandato está por expirar pero los abusos y el desastre y las muertes continúan y continuarán en aquel país quién sabe por cuánto tiempo más, gracias a su obra.
Hoy día, dicho reportero, que fue detenido por la policía luego del incidente, se ha convertido en un héroe, pero la fuerza sigue imperando. ¿Cuántos héroes más harán falta para que la gente, ya no Bush, se de cuenta de que la historia habrá de juzgarlos no tanto por su ignorancia, sino por su indiferencia ante el dolor de un mundo que , esta vez, fue ajusticiado por un occidente infalible?
Este es un beso de despedida, ¡perro!, gritó el periodista antes de lanzarle el primer zapatazo. Esto es por las viudas, los huérfanos y todos los muertos en Iraq, agregó al tirar el segundo. Una pena que no haya logrado su objetivo.
Pd: Pero como todo, esta historia tiene también su lado amargo: hoy apareció en el periódico una nota sobre la suerte de Al- Zeidi, quien, según familiares suyos, está siendo torturado en una prisión de Irak. Fue además obligado a escribir una carta disculpándose por el incidente, y pese a las promesas del Primer Ministro de que el periodista no sería torturado, su hermano asegura que ha sido brutalmente golpeado, sus orejas quemadas con cigarrillos y es posible que sea condenado a hasta 7 años de prisión por el delito de “Ataque a un líder extranjero”.

6 comentarios:

Alberto B. dijo...

Pobre hombre. No tuvo ni idea del lío en el que se estaba metiendo.

Vanessa Núñez Handal dijo...

De verdad que no. Espero que al menos tenga idea de que la mayoría vio con buenos ojos su acción. El problema es que hoy por hoy, a él eso no le sirve de nada. Pobre hombre, en realidad.

Carlos dijo...

Ese zapataso le va a todo el sector retrógrado que ha dominado a Estados Unidos y al mundo en estos últimos ocho años comenzando con el torturador Alberto González, los guerreristas Dick Cheney, Ronald Rumsfeld, y Condoleza Rice, y W, el “dirigente” más incompetente y atroz en la historia de Estados Unidos. Son muchos para mencionarlos a todos, pero esos son los que se merecen ser juzgados en primera plana por crímenes de lesa humanidad en un tribunal internacional. Y ojalá que el sector del pueblo de Estados Unidos que votó por por ellos hayan aprendido una buena lección. El precio que han tenido que pagar y que tendrán que seguir pagando, en un país en un profundo hoyo económico y con una imagen enfangada, es altísimo. Y, quiérase o no, a todos los demás nos arrazasron con su delirante torbellino de terror. Clinton pagó caro por mentir sobre su vida sexual. Y W, ¿qué? ¡No basta un zapatazo!

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Carlos. Gracias por tu comentario. Sin duda no es suficiente un zapatazo, y esperemos que no sea sólo la historia la que haga justicia. Ciertamente ha sido tan descarada y tan alarmantemente inhumana la administración de este tipo, que sería sin duda un precedente invaluable el que se le juzgara y se señalaran los crímenes cometidos por él y su gente. Sin embargo, soy muy poco optimista al respecto. El poder que este tipo tiene, con o sin presidencia, es inmenso. Su familia es gente de mucho poder económico, y no sé hasta dónde podría ser posible una acción legal en su contra. Ojalá me equivoque. Ya veremos. Un abrazo hasta el norte y felices fiestas!

Aitana dijo...

El zapato le tenía que haber dado en toda la boca, sólo por calmar esa indignación tan grande que se siente del periodista, igual la reprimenda hubiese sido desmedida, tal y como lo está siendo.
Paseo ahora por tu blog repasando antiguas entradas del mío y leyendo un comentario que dejaste en una de mis entradas.
No sé si te lo agradecí entonces, pero lo hago ahora.
Un saludo.

Aitana.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Gracias por pasar Aitana. La verdad es que sí, lástima que le falló el pulso al chavo.
Gracias por pasar!