29 dic. 2006

De año en año

Posted by Picasa Los años podrían partirse con cuchillo al igual que la torta de un pastel. El 1º de enero y el 31 de diciembre serían los extremos.
Por alguna razón que no comprendo, relaciono esta duda con mi toma de conciencia de la muerte (a los 7 años más o menos, cuando se murió mi bisabuela y a algún adulto irresponsable se le ocurrió alzarme del suelo para que viera el cadáver en el ataúd. Aún sueño con eso y recuerdo el olor del barniz).
Y como siempre he tenido la sensación que la vida la tenemos encapsulada en blisters de 12 meses, o 52 semanas, o 365 días, o 525,600 minutos, dependiendo la presentación…¡Qué congoja me produce recordar a las 12 de la noche esos ya caducos 525,600 minutos, y qué miedo me da imaginar las 52 semanas próximas!
Desde niña (quizás desde los 7 años) siempre he combatido ese temor que llega casi a paralizarme, pero hasta la fecha, confieso que no he logrado vencerlo. Obsesiones, diría Freud.

6 comentarios:

Ixquic* dijo...

son dudas de la existencia, flotá en ellas siempre.

Pasaba para desearte a tí, a tu esposo y a tus niñas los mejores deseos.

Fue agradable volverte a ver, pero en esta ocasión a una mujer distinta.

Te recuerdo como una abogada muy inteligente y un porte elegante. pero hace unos meses me encontré con una mujer que físicamente luce igual (joven y bonita), pero plena por la maternidad y la literatura. Eso sí, hablantina como siempre... y que bueno que eso no lo cambiés.

Abrazos y feliz año!

Anónimo dijo...

Ahhhh de allí tu miedo al terror y parecidos!!! Y la verdad que qué miedo pensar en la vida como fragmentos de tiempo, mejor pensar que es una continuidad, una carretera más o menos recta, en la que surgen túneles y puentes sin que lo veás venir...

Vanessa dijo...

Hola Denise. Pues quizás esa sea la causa de todo el trauma, no sé... el caso es que no creo que pudiera digerir la vida de un solo bocado. Quizás sea por eso que prefiero partirla en pedazos. Pero tampoco termina de gustarme. Saludos.

Vanessa dijo...

Hola Ixquic. Gracias, para mí también fue rico volverte a ver. Ahhh y es que hablar ha sido siempre uno de mis grandes placeres. Por eso, quizás, leo ahora tanto, para perfeccionarlo! En todo caso, sí, la literatura y ser mamá me han cambiado la vida.
Pero me doy cuenta, más por tu blog que por tus palabras (porque vos hablás más en el blog de lo que hablás en la vida real) que la maternidad también es clave en tu vida. Qué bueno!
Un abrazo para tí también y tu niña, y feliz año también!

Anónimo dijo...

Ahhhh me estaba acoradndo de que cuando murió mi abuela, el único que tuvo "permiso" para verla, fue mi hermano, yo me escabullí por la habitación de junto y la ví por la chapa (era de esas de llavezota), de allí que mi hermano comparta con vos, el terror al terror, y creo que el haberlo hecho como una travesura, fue lo que impregnó de magia la muerte para mí.

Vanessa dijo...

Ah puede ser entonces! Es que ese 1er encontronazo con la muerte es terrible. Ese momento en que nos damos cuenta que uno se muere, que no estará enternamente en esta vida, jamás se olvida. García Márquez lo cuenta muy bien en sus memorias.
De hecho fijate, la gran mayoría de mis pesadillas febriles se han relacionado siempre con ese momento. Por eso siempre he creido que los muertos llevan siempre zapatos grandes, no sé...