28 sept. 2006

Crisis y locura de los 30

Posted by Picasa No sé, en algún momento me perdí del blog. Ahorita, mi cabeza da mil vueltas con relación a varios temas: cosas personales, lo que estoy escribiendo y lo duro que es vivir con los ojos vendados. En ese orden. Es una encrucijada tremenda la vida: o tomás el camino sencillo, sin dolor, donde nada se aprende. O tomás el difícil, cuesta arriba, donde deja uno el alma y se llega, al final de la cima. Empapado en sudor, pero feliz de haber hecho el mejor esfuerzo.
Bueno, no siempre esta decisión es voluntaria. A veces la vida te obliga a tomar el camino difícil. Porque sí. Porque no hay más.
Seguro que todos, en algún momento de la vida, nos hemos sentido predestinados a efectuar algún cambio significativo en el mundo. Para eso sentimos, hemos nacido. Pero de pronto, la vida nos hace una pésima jugada. Las cosas cambian. Suceden eventos que no debieron haber sucedido. Pero son. Entonces creemos que perdemos el control de la vida. Que el mundo se nos ha derrumbado. Ese mundo que tanto nos ha costado construir. Sin darnos cuenta, que lo que de verdad está ocurriendo es una erupción volcánica a nuestros pies. La vida nos está transformando. Nos está haciendo más fuertes.
Platicaba con alguien hoy, que cuando algo malo pasa, las personas en general tendemos a conmiserar al afectado. Sin darnos cuenta que los verdaderos jodidos, somos los que estamos viviendo una vida plana. Sin sobresaltos. Sin subidas ni bajadas. La vida es eso: una secuencia de jodida tras jodida. La vida está hecha para vivirla, y a todo 4x4. Y no para refugiarnos bajo una carpa, por temor a que la lluvia nos moje.
Pues poniéndonos serios, aparecieron en la Revista D de la Prensa Libre de este domingo, unos datos interesantes: Se decía que 450 millones de personas en el mundo sufren de algún trastorno mental o conductual. 1 millón de personas se suicidan cada año. Y la cifra va en aumento. ¼ de las familias tiene por lo menos (pueden haber más) un miembro afectado por trastorno mental. 150 millones sufren de depresión al año. El 30% de los desórdenes neuropsiquiátricos entre mujeres ocurren en países subdesarrollados. 30 años es la edad promedio de quienes padecen trastornos emocionales. Del 100% de los desórdenes alimenticios, el 15% es sufrido por mujeres. Y 32 años son los años promedio de quienes padecen depresión.
Pues bien. Los locos son muchos. 450 millones es una cifra nada despreciable. El suicidio de 1 millón de personas anuales acabaría con la población de El Salvador en 6 años. Y estamos hablando de suicidio. Por Dios. No es solamente no tener apego a la vida, sino odiarla tanto, como para tener el valor de sacárnosla de encima porque no se encuentra otra salida. En cuanto a que 1 de cada 4 familias tienen un loco en su casa, tengo mis serias dudas. Porque yo diría que 4 de 4. Bien conocido es el refrán que dice: “Hasta en las mejores familias hay un tío loco o una tía puta”.
Los que sufren de depresión, que son 150 millones — de los cuales 15 millones deciden no continuar la marcha— por lo general la padecen a los 32 años. ¿Por qué? Porque es la edad promedio a la que los logros planteados durante una ingenua y alienada juventud se hacen realidad. Entonces es cuando nos damos cuenta que la lucha fue por nada. Que el haber pasado horas encerrados en un aula o una oficina no nos hizo mejores personas. Que la felicidad de comprar carro nuevo dura 3 días (con suerte), pero la cuota dura 12 meses sin intereses o 5 años bien clavados. A los 32 años también es cuando uno se detiene a pensar: Bueno, no hice nada de lo que va de mi vida. ¿Qué voy a hacer con el resto? Y no se tienen respuestas. Y peor aún en el caso de la mujeres. Nos convertimos en mamás, si es que no lo somos ya, y nos damos cuenta que no sabemos qué hacer con la vida propia. Mucho menos sabremos que hacer con la ajena. Y debemos luchar, pero a diferencia de los hombres, sin armas y muchas veces, hasta con las manos atadas. Porque a las mujeres no les está permitido hacer muchas cosas. Las mujeres debemos ser tener un comportamiento aceptable. Socialmente correcto. La que no lo hace, es castigada. Y no por los hombres, sino por las demás mujeres. ¡Terrible! Por las que quisieron hacer lo que esa “oveja descarriada” se ha atrevido a hacer, pero fueron cobardes. ¿Porqué entonces habrían de permitírselo a otra? ¿Entonces cómo quedarían ellas? Cómo cobardes. Como traidoras de ellas mismas y de las otras que venían atrás. Pero, y ahí está el punto: Es más digno morir por mano ajena que suicidarse (y formar parte del millón anual de desesperanzados). Así de simple. Es mejor morir en el intento que al pie de la montaña. Y para ascender se requiere de mucho valor, pero sobre todo de no tener estorbos. Y eso se logra por una vía: la soledad. La libertad pura y verdadera es la soledad. Que no implica volverse un ermitaño, sino estar rodeado únicamente de quien te deja ser lo que quieres y te anima a serlo. Qué rico debe ser, cuando al final de la vida, se mira montaña abajo y podés darte una palmadita en la espalda y decir: Qué fregado estuvo esto. ¡Pero valió la pena! Bueno, mis estimados, está puesto el tema. ¿Complicado, no? Pero rico. Un abrazo.

6 comentarios:

Aldebarán dijo...

Uno de los mejores post que has publicado por acá.
Es triste que a veces el peor enemigo de las mujeres es su mismo género. Lo que me queda claro es que la mayoría de las veces somos nosotros quienes les estorbamos para avanzar.

Bueno, regreso a leler nuevamente el post, que me parece que no tiene desperdicio.

Joan González dijo...

Hola Vane, todo cosecha propia.

saluditos. Joan

Denise Phé Funchal dijo...

Uyyy, ya voy llegando a los 30... a ver qué me pasa...

Vanessa dijo...

Hola Aldebarán. Qué bueno que te gustara. Y es que me salió así, como del alma. La vida pasa y pasa y uno avanza sin detenerse a pensar hacia dónde va. Eso no es posible. Uno tiene que saber que hasta las cosas más vanales, más tontas... y sobre todo, más locas, tienen un propósito. Hay que decidir, incluso equivocarnos.


Hola Joan. Gracias por pasar nuevamente por aquí.

Y sí mi querida Denise... cuasi 30... pero vos esta decisión la hiciste hace mucho...jajajaja. Te veo mañana en Sophos.

Anónimo dijo...

Hola me llamo luis y me gusta mucho lo k escribiste..me reflejo en algunas debe ser k toy pasando por los 29 y me kedan 5 meses para mis 30 y no kiero k la crisis me supere. Estoy pasando por eso k vos decis, me porto como un hermitanio a veces, debe ser k estoy en otro pais tmb son muchos los cambios k me pasaron...mi pareja es mas chica y ya creo k se esta aburriendo de muchas cosas mias, como yo tmb lo siento de ella..bueno, ojala no se valla todo al carajo. Si pasa seran experiencias..chau te mando un beso... muy lindo lo k escribiste..bye...lucho de argentina

Vanessa dijo...

Hola Luis. Y sí, crisis de los 30. Mi consejo: dejala fluir. Aunque te opongás, intentés contenerte, hacer como que no pasa nada... las cosas pasan igual. El chiste está en sacarle el máximo provecho y que cuando todo vuelva a caer al suelo (como gato) caiga con los pies bien puestos sobre la tierra. Y esta crisis no es una, son varias, doy fe. Así que mejor nos acostumbramos a ellas y las aprendemos a aprovechar. Mucha suerte!!