18 dic. 2014

Sergio Ramírez, el arqueólogo de la literatura centroamericana


Por Vanessa Núñez Handal
Ya en la década de los 60, un joven veinteañero interesado en la literatura se dedicaba a hurgar en bibliotecas vacías, librerías de segunda mano, estantes de autores o sus familiares y en viejas revistas provincianas, con el objeto de crear la primera antología del cuento centroamericano.
Por aquellas épocas, según palabras del propio antologador, los libros se imprimían casi siempre por cuenta propia, en ediciones domésticas que rara vez trascendían las fronteras y cuyas tiradas no iban más allá de los 500 ejemplares, permaneciendo la mayoría en bodegas y “con su país por cárcel”.
Que un autor salvadoreño fuera leído en Costa Rica, era una proeza, afirmaba.
Aquella primera antología fue, según su testimonio, casi un trabajo arqueológico que dilató 5 años y que rescató piezas que estaban condenadas al olvido. Dicha compilación vio la luz en 1973 bajo el sello de la Editorial Universitaria Centroamericana (Educa). Su antologador era Sergio Ramírez.
Aquel escritor buscaba, según puede leerse en el prólogo de una de sus compilaciones (Puertos abiertos, 2011), su propia identidad como escritor centroamericano en ciernes y hallar a sus pares muertos y a sus pares olvidados, perdidos en el aislamiento de sus propios países.
Hoy día Sergio Ramírez es uno de los más grandes escritores en lengua castellana. Ha sido traducido a más de una docena de idiomas, reconocido a nivel mundial y este año ha sido galardonado por el jurado del Premio Internacional Carlos Fuentes compuesto, entre otros, por el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa.
Y pese a todos sus méritos y logros, Sergio Ramírez no ha dejado de buscar a esos olvidados que tienen a sus países y a la región centroamericana por cárcel. Ahora, desde sus viajes, reconocimientos y participación en los más prestigiosos eventos literarios, no deja de llevar consigo nuestra literatura.
"Yo creo que el egoísmo de un escritor es pensar que el mundo termina con él y que mientras más fracaso tengan los que vienen detrás, más podrán realzarse sus obras. Eso me parece que es una estupidez que hay que combatir", ha dicho en una entrevista. "Yo seré mejor escritor en la medida en que yo pueda apoyar a los más jóvenes en todo lo que esté a mi alcance, no sólo a través de talleres literarios, sino sobre el arte de la escritura, hablando con ellos de literatura, tratando que se encuentren entre sí y que sus obras abandonen nuestras fronteras", agregó.
Ahora, gracias a su generosidad y su amor por la literatura, ya no es una antología la que da a conocer la obra literaria del istmo, sino muchas.
Su último trabajo de recopilación de textos centroamericanos, denominado “Un espejo roto”, no sólo fue publicado en español (Geica, 2014), sino también traducido al alemán bajo el título “Zwischen Süd und Nord” (Unionsverlag, 2014) y presentado en el marco de la Feria de Frankfurt, 2014, durante la cual se dio participación a una comisión de editores y escritores del istmo.
"Yo siempre he dicho que no podemos dejar a nuestros escritores de talento con nuestras fronteras centroamericanas por cárcel", afirma Sergio siempre que se le pregunta por su labor de cultor centroamericano.
Ahora, Centroamérica también está presente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y autores como Ulises Juárez Polanco, Eduardo Halfon y mi persona, participaremos en Latinoamérica Viva, junto a otros 35 escritores de diferentes países.
Centroamérica, gracias a la labor incansable de Sergio Ramírez, ha comenzado a brillar a nivel internacional y su literatura está siendo cada vez más conocida. Los diversos autores y editores de los países de la región, hemos comenzado a restaurar de a poco el tejido cultural y literario que esperamos, un día, sirva como motor para una sociedad más justa.


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