23 oct. 2012

Nosotros, los incómodos vecinos del Sur.



Esperábamos tanto de Obama, que acabó siendo un gran fiasco.
Pero no podemos culparnos. Todo lo nuevo genera expectativas y el gobierno del primer afroamericano era una cosa realmente nueva.
Lo cierto es que ahora, postulado para un segundo mandato, Barack Obama ya no ostenta la magia que tuvo en su primer campaña presidencial. El “Yes we can” va cayendo de a poco en el olvido.
Por su parte, durante el último debate sostenido contra el candidato presidencial republicano, Mitt Romney, en Boca Ratón, Florida, el tema de política internacional tuvo un gran ausente: nosotros, los latinoamericanos.
Sólo Romney hizo mención a la región. Pero sus palabras, más que halagadoras, siguen siendo eminente e históricamente republicanas. Latinoamérica sigue siendo vista como una región a explotar y no como una región de aliados e iguales.
Durante esa única mención Romney afirmó:
"Lo que hemos visto en los últimos cuatro años no es algo que quiera ver en los próximos cuatro años.
Haré que Estados Unidos vuelva a funcionar… (impulsaré el) aumento del comercio. Sobre todo en América Latina, no hemos aprovechado las oportunidades allí. Su economía es casi tan grande como la de China. Latinoamérica es una gran oportunidad para nosotros...”
Y semejantes intenciones comerciales podrían sonar halagadoras, de no ser porque está claro lo que éstas conllevan al interior de nuestras sociedades tan desiguales y monopólicas.
Así es que, tomando en cuenta que la comunidad latina representa el 11% de los votantes y es la minoría más grande en EEUU, haberla olvidado puede acabar siendo un problema incómodo que, estoy segura, tratarán de enmendar ambos candidatos.
Esperemos, sin embargo, que la próxima vez que se haga referencia a nuestra región, sea la reforma migratoria y los beneficios a los inmigrantes indocumentados los que salgan a colación.
Evitar las embarazosas consecuencias de tener estos incómodos vecinos pobretones al sur del Río Bravo, debería ser, más que una promesa de campaña, un propósito eterno de los EEUU.

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