28 feb. 2012

DIOS TENIA MIEDO: Todos tenían miedo a la guerra por Francisco Ancheyta

fancheyta@siglo21.com.gt


En la novela Dios tenía miedo, partida a cuadros como un cartón de lotería, la escritora salvadoreña Vanessa Núñez Handal, nos regresa a los oscuros años de la guerra que se vivió en su patria.

Las estampas nos reflejan esa realidad tan común en los países centroamericanos, donde atribulados por el miedo nadie se atreve a hablar, estén en el cualquier lado del espectro ideológico.

Esa actitud no ha sido superada todavía. Los estragos de la guerra aún mantienen la cicatriz del terrorismo, impregnada con la saña del poder. Publicada por F&G Editores, la novela nos muestra con claridad cuál era la actitud de la clase media salvadoreña: darle la espalda a una realidad que laceraba las conciencias y que ante lo crudo de la violencia mejor se hacía la desentendida, por el temor de perder lo poco que le aseguraba la existencia.

Núñez Handal no escatima palabras para dar a conocer cómo pudo superar la gente de su estrato social ese infierno llamado guerra civil, en la cual se enfrentaron las fuerzas militares en defensa del orden establecido y los guerrilleros del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) que querían deshacerlo todo y rearmar un nuevo país.

Al final, como bien lo deja entrever el relato, nadie ganó, sino que ambos grupos de contendientes tuvieron que conformarse con hacer pequeñas reparticiones de poder, para continuar con la misma vida de siempre, sólo que ahora atrapados en la vorágine de la delincuencia común.

Para mi gusto, la novela todavía refleja ese temor. La autora no se atreve a romper con el tabú de decantarse por una posición política y se queda en el filo de la navaja.

Como sea, Dios tenía miedo vale mucho como un material psicológico, desde la literatura, pues nos enseña con claridad hasta dónde la guerra, cruel e inhumana, dejó dividida la sociedad del hermano país.

Nos muestra, asimismo, cómo el miedo fue por muchos años el compañero cotidiano de los habitantes de esta sufrida región, quienes aprendieron a convivir con esa pesadilla, pese a que en su fuero interno la rechazaban.

El título de la novela parece una exageración, pero no lo es. Esa fue la realidad en una época en la cual el sufrimiento alcanzó niveles intensos. Lo peor de todo es que fue causado por humanos sobre humanos.

http://www.s21.com.gt/opinion/2012/02/28/todos-tenian-miedo-guerra

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