9 oct. 2011

El gran problema de ser feminista

Alguien me dijo el otro día, a modo de insulto supongo, que mi problema era que ser demasiado feminista. No intenté responder. Me pareció una pérdida de tiempo. Y lo era.

Pero la frase quedó resonando en mi mente. Y ahora que leo la noticia de que el Premio Nobel de la Paz fue otorgado a tres mujeres que han luchado por los derechos de las mujeres, en países donde éstas no gozan ni de las más mínimas garantías de vida, me doy cuenta de que éstas, Ellen Johnson-Sirleaf, Leymah Gbowee y Tawakkul Karman, sí que han tenido durante toda su vida un problema grave: ser (en verdad) demasiado feministas.

La pregunta que me viene entonces a la mente es: ¿Ser demasiado feminista es problema para quién? ¿Para la mujer que ha decidido no aceptar el status quo e intentar cambiar las cosas? Sí. De forma práctica sí es un problema, ya que la postura incomoda a los que no quieren cambios, a los que se han resignado al orden de cosas que está muy lejos de ser justo. También incomoda, claro está, a las que creen que ser mujer es ir con las normas y no importunar a los de su misma especie, ya sea por miedo, “amor”, sumisión, ignorancia, etc.

Mi vida, lo sé, no ha corrido peligro debido a mis posturas “demasiado feministas”, pero la de estas mujeres sí, y sin embargo siguen adelante. Y sí, reconozco que tienen un problema: el de ser idealistas, el de querer cambiar al mundo, el de ser juzgadas, perseguidas, tachadas de locas y hasta asesinadas… Tienen, no cabe duda, un problema tan grande como su valentía y su coraje. El mundo (y sobre todo las mujeres que no han querido “tener un problema”) tendrá que agradecerles mucho el que ellas decidieran echarse nuestros problemas a la espalda y resolvérnoslos a fin de que, mujeres como yo, tuviéramos simplemente un gran problema: ser demasiado feministas.

4 comentarios:

PICHIRUCHI dijo...

Creo que el problema no es ser demasiada feminista... pues el exigir un trato igualitario, exigir respeto va más allá de ser feminista, ya que es una exigencia básica de la condición humana y una obligación de tod@s... entonces, cualquiera que exija eso no puede ser tachado de feminista... creo que la cosa va por, como lo dices, la dinámica de la permanencia-cambio... Y te insisto, como lo hablamos una vez, ser idealista no es un problema... ¿qué nos queda sin los ideales?

Vanessa Núñez Handal dijo...

Estoy de acuerdo con vos. Pero los idealistas siempre hemos sido molestos. Se cree que es mejor dejar las cosas como están, no sólo por el miedo al cambio, sino, y sobre todo, por temor a las reacciones de quienes no lo desean. Lo triste es que, en el caso de la propuesta igualitaria, los/las que no desean esta igualdad, muchas veces son quienes se verían más beneficiados/as con las mismas. Podría decirte que es incomprensible, pero todo se explica históricamente.

Anónimo dijo...

Vanesa, en el segundo comentario respondes: "pero los idealistas siempre hemos sido molestos"

bien,
1-si hablas en terminos feministas debias haber escrito: "pero las idealistas siempre hemos sido molestas

2-si hablas en terminos generales, incluyes a los masculinos esta bien.

3 eso de: los y las (politicamente correcto) cansa... puede decirse : en el caso de la propuesta igualitaria, QUIENES no desean esta igualdad ... aqui "quienes" es término neutro y si incluye a los sexos

gueno feministas... saludos
de un masculinista

Vanessa Núñez Handal dijo...

Estimado Anónimo masculinista: gracias por tus comentarios "editoriales". Suerte con tu masculinismo. Saludos.