13 oct. 2011

DIOS TENIA MIEDO

Les presento mi segunda novela: DIOS TENIA MIEDO. Portada de Estuardo Diéguez, con F&G Editores. Como siempre, agradezco su apoyo, su paciencia, su amor y dedicación a esta mi segunda hija. En verdad, en verdad les digo, que el editor es el mejor amigo/consejero/psicólogo de una escritora. Gracias Raúl Figueroa Sarti por, nuevamente, haber sido el mejor compañero en este nuevo viaje literario.

Ahora nos vamos a la Feria del Libro de Guadalajara a que vea la luz el 29 de noviembre de este año. Próximamente estaremos presentándola en El Salvador, Guatemala y demás países de Centroamérica.

Un abrazo a todos los que me acompañaron contándome sus historias, oyendo las mías, dándome ideas y leyendo mis manuscritos.

Sobre la obra:

El Salvador, un país pequeño y pobre, situado en el corazón de Centroamérica, se vio sumido durante los años ochenta en una guerra sin enemigo. Las partes y los muertos, eran salvadoreños en su totalidad. Las armas y el dinero eran proporcionados por potencias extranjeras, así como los motivos ideológicos.
Pero mientras los bandos se disputaban la nación, y las “catorce familias” terratenientes abandonaban el país en desbandada rumbo a Miami, una escasa clase media luchaba por sobrellevar, llena de miedo y angustia, una situación que no entendía y en la que no tenía nada que ganar.
Hubo entonces que inventarse un país, una razón y, sobre todo, un enemigo común para seguir viviendo. Se creó así una locura colectiva que duró más de doce años y que, aun ahora, genera una extrema polarización en la sociedad salvadoreña.
Los acuerdos de paz, que en su momento se perfilaron como la gran oportunidad para revertir la historia de desigualdad e injusticia social en El Salvador, fueron incumplidos por el gobierno. Y, tras 75 mil muertos y miles de desaparecidos, este país intenta vivir como si no hubiera ocurrido nada y como si, la pesadilla de la que llevó tanto despertar, no hubiera sido más que eso.
Vanessa Núñez Handal plasma en esta novela lo que hasta ahora no había sido dicho respecto del conflicto armado salvadoreño: cómo vivieron la guerra aquellos que no tenían nada que ver en ella, pero que acabaron siendo cómplices al optar por la postura del más fuerte, a fin de evitar quedar inmersos en una escalada de violencia que, a la fecha, aún sigue azotando aquella pequeña nación.


9 comentarios:

J u L i o U M dijo...

Redescubrir el miedo e insistir en recordar lo que se ha tratado de olvidar debe ser una manera cruel pero necesaria para intentar sanar las heridas (aunque tal vez no se cierren nunca).
Felicidades, Vanessa! Ojalá esté el libro aquí en Guate pronto :)

Jose Roberto Leonardo dijo...

Felicidades, Vanessa. Intuyo que me la voy a disfrutar, tal y como ocurrió con Los locos mueren de viejos. Parir una parte de la historia de tu país por medio de una novela es duro, valiente y arriesgado. Triple felicitación entonces. Va un abrazo.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Julio. Exacto. No podemos pretender que nuestros miedos desaparezcan, pero sí mirarlos a la cara. Un abrazo

JR: mil gracias! Te voy a mantener informado de cuándo vamos a presentarla para que me acompañés. Y gracias por leerme. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Ya está a la ventaaaaaa en El Salvador???? YO

INES CUCHILLA dijo...

Amiga, como siempre te deseo lo mejor y muchos exitos en este segundo libro, y por supuesto que lo leere en cuanto venga a El Salvador y sera un gusto que me lo autografies en persona, un abrazo. INES CUCHILLA

Vanessa Núñez Handal dijo...

YO: te aviso! Esperamos que esté en El Salvador a finales de noviembre.

Gracias Inés! Yo te aviso para que me acompañés... Un abrazote!

E.H. dijo...

Le deseo muchos éxitos con su nueva obfra. Leí Los locos mueren de viejos y debo decirle que me atrapó de principio a fin. Estaremos pendientes de esta su nueva novela. Felicitaciones.

Eduard Shostakovich dijo...

Lo leí, gracias por compartir tu libro con el mundo, el mejor capítulo a mi gusto es aquel donde escribes parte del discurso de arzobismo Romero.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Gracias Eduard. Qué bueno que te gustó! Monseñor Romero es un personaje importante para nuestra historia. Quise hacer ese pequeño homenaje a su lucha. Un abrazo