22 oct. 2011

¿Amor o complicidad?: el caso Siekavizza, hasta hoy.

Cristina Siekavizza, una mujer joven y de la clase acomodada guatemalteca, desapareció en junio de este año. Su marido afirmó que había sido secuestrada. Luego salió a la luz que él la había asesinado a golpes. El tipo huyó con ayuda de su madre (una abogada expresidenta de la Corte Suprema de Justicia), llevándose a sus dos hijos, para que éstos no pudieran ser interrogados por la policía. Ambos habían presenciado el homicidio de su mamá. El cuerpo de Cristina, aún no ha aparecido. Se cree que fue arrojado a un río.

Muchos hemos sido los que hemos seguido los acontecimientos del caso en Guatemala. Éste, como si fuera una película de misterio, se ha ido develando con la ayuda de organizaciones feministas (que tanto desprestigio sufren) y testigos, entre ellos, la empleada doméstica que, por haber sido amenazada de muerte por el asesino y su madre, mintió a las autoridades en un primer momento.

Ahora ella ha declarado como el pleito que originó el asesinato de su patrona, comenzó porque a Barreda le disgustó que su hijo de 7 años, abriera sus regalos de cumpleaños sin su permiso. La misma empleada declaró haber visto el cuerpo de Cristina, que fue asesinada en el cuarto de su hijo, donde la policía, en una pesquisa tardía, encontró rastros de sangre. Cristina fue llevada, envuelta en un edredón, en el vehículo que la empresa le proporcionaba a Barreda. Lo más increíble es que hubo varias personas que lo ayudaron en el hecho. Entre ellos un vecino que, no me explico, se prestó a semejante atrocidad.

Ahora la madre de Barreda y el vecino están presos. Y esto es un hecho sin precedentes, tomando en cuenta la condición social y económica de los imputados. Lo increíble es que Barreda, pese a ver a su madre en serios apuros (detenida, linchada por la opinión pública y con sus cuentas bancarias congeladas), sigue sin aparecer.

La única pregunta que se me viene a la mente es: ¿por qué no dejamos (como siempre) de hablar de la madre que, sí, estoy de acuerdo, se equivocó horriblemente al encubrir el asesinato de su nuera, y comenzamos a hablar de un tipo que fue lo suficientemente “macho” para matar a su esposa a golpes, pero es un niño por no decir otra cosa a la hora de enfrentar las consecuencias de sus actos.

Estos son los efectos de una sociedad en donde algunos hombres son inmunes y jamás maduran. Sus infantilidades (groserías, ebriedad, abusos) deben causarnos gracia y no extrañeza. Mientras que las mujeres deben envejecer en cuanto se casan, asumiendo más responsabilidades de las que son capaces de llevar en los hombros.

Lo triste es que, historias como ésta, he oído miles en este país. Y si no han salido a la luz es por que, como bien dicen aquí: “Si se casó, mihijita, aunque su marido la maltrate, es su obligación hacerle huevos”. Dios las ampare a ellas y a sus hijos.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

oe chica, cómo puedes tú comparar un "macho" con un niño, y como tú escribes entre parentesis se entenderia que lo infatil es grosero, ebrio y abusivo, además dices que esas : "Sus infantilidades (groserias,ebriedad, abusos)deben causarnos gracia y no extrañeza"

dime tú chica, son gracias: la groseria,la ebriedad y el abuso?

eass "pestes" lo que causan es repulsión, y no son infantilidades

Vanessa Núñez Handal dijo...

Anónimo: relee. Verás que estoy de acuerdo contigo. Saludos.

E.H. dijo...

Una triste historia que ya todos imaginabamos cómo terminaría. O mejor aún, como terminará proque no ha concluido. Lo más triste es pensar en una sociedad cómplice, que se ha prestado a ocultar esta clase de actos, para evitar un roce con un vecino, un marido violento o una esposa que luego se arrepiente, si es que denuncia. Sopresa me generó ver a la exmagistrada tras las rejas y con el rostro de susto, pero bueno, alguna vez tenía que verse un dejo de justicia en este nuestro hermoso país, arruinado por la impunidad y la prepotencia de los que alcanzan el poder y se creen que están por sobre las leyes. Un saludo coordial y gracias por escribir. Siempre la había leído, más es la primera vez que le escribo. Saludos,

Anónimo dijo...

he leido, releido y recontraleido el post, nada que objetar al contenido principal, mi observacion se dirigia a esas comparaciones utilizando la figura infantil, como en otros casos usan a "la mujer" para comparaciones reductoras por ejemplo: sexo debil, miedo, etc. es cierto que los niños juegan a la guerra, a la violencia, a muchas cosas que son tabu... pero se entiende que estan en una fase de aprenhension y de exorcismos, y si pueden ser crueles, nunca llegan a desenlaces fatales. Ojala que todos conservaramos ese universo infantil, y el mundo seria otro, pero nos ponen a MADURAR con paradigmas equivocados

y ese es el problema de los centroamericanos: el PARADIGMA que se arrastra desde la colonia española con todas las violencias de los "piratas", truhanes, delincuentes y otros nefastos personajes que formaron el ejercito de conquistadores y luego viene todo el PARADIGMA actual de una sociedad global sin valores morales

por lo demas, interesante blog, te felicito chica, y saludos

Vanessa Núñez Handal dijo...

Anónimo: gracias por tu comentario. Estoy pensando algunas de tus ideas. Dame un par de días. Quiero escribir un post sobre eso. Saludos y gracias por pasar.

Anónimo dijo...

Un axioma al que ya no se le debe agregar nada de lo que se ha dicho, a menos que exista algo nuevo que se deba decir.


Apropósito, te agregue en el facebook. Cuando puedas me aceptas.

Saludos.

Chepo Kundera

Angel Elías dijo...

Siempre me he preguntado si esto no se pudo evitar. Los abusos aparecen desde el noviazgo... no creo que esta haya sido la excepción. Cristina jamás se debió casar con un hombre que abusaba de ella.
Todos lo sabian, pero se hacían de la vista gorda... ¿por qué? es que esta sociedad mojigata necesita explicación.
Bueno, ser de "buena familia y acomodada" haga que se perdonen algunos pecados.