8 sept. 2011

Cliente o clienta. ¡Sí hay diferencia!


Que hiciera el favor de mover mi carro, me dijo el hombre vestido de civil y con una gorra de beisbol. No objeté, pues era un pacto tácito: una estaciona su carro en doble fila, y debe moverlo cuando se es llamada.

La situación no deja de ser un tanto incómoda pues, muchas veces, el apremio ocurre mientras una está por llevarse el café o el sándwich a la boca. Pero no queda más.

Diligente y rápida, me dirigí a mi carro para descubrir que un tipo barrigón y bigotudo estaba estacionándose detrás de mí. Subí a mi carro y retrocedí con la esperanza de que el tipo comprendiera la situación, pero pareció no percatarse. Le hice varias señales a los vigilantes, pero se hicieron vilmente los desentendidos. Tuve que bajar la ventanilla y pedirle al hombre que moviera un poco su vehículo. A lo que éste respondió, retrocediendo apenas un metro. El carro frente al mío tuvo que hacer varias maniobras y, como fuera, luego de varios (muchos) minutos, logró salir.

Cuando volví a estacionar mi auto, pregunté al tipo de gorra la razón por la cual no había intervenido en el asunto.

Uno trata de hacer lo mejor que se puede, pero yo no puedo irle a empujar el carro al hombre dijo socarronamente. Y ni modo, Usted tenía que mover su carro.

No, le respondí. Usted está equivocado: aquí el que tenía la necesidad de mover los carros era usted. Yo le estoy ayudando a hacer bien su trabajo, porque como clienta, simplemente estoy colaborando, de buena voluntad, con un negocio que tiene un problema con el estacionamiento dije.

dijo el hombre nuevamente─, pero el Señor también es cliente.

¿U hombre?, pensé para mis adentros, comenzando a entender la situación. Era obvio que al vigilante le resultó más fácil enfrentarme a mí, que ir a importunar al señor bigotudo que nos estaba importunando a todos.

Debo agregar que a la salida, tanto el tipo de la gorra como el vigilante del café (cuyo nombre me reservo, pero al que juro no volver a ir), se hicieron los desentendidos a la hora de ir a llamar al tipo que, ahora, se encontraba estacionado atrás de mí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

EL MACHISMO ESTA PRESENTE EN TODO. Y POR MAS QUE SE TRATE DE ESCONDER, AFLORA EN LOS LUGARLES MENOS PENSADOS.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Gracias anónimo por tu comentario. Salduos,