5 jun. 2011

Julio Iglesias, el amor y yo...

Fue mi primer amor. El primero de mentiras y farándula, claro. Lo veía guapo. Bronceado. Sonriente. Para mí, era igualito a mi papá (complejo de Edipo que tuve, claro).

Julio Iglesias era para mí el prototipo de hombre guapo y sexy, cuya voz me parecía angelical y sus letras la verdad misma sobre la vida. Pasaba horas escuchando sus discos, de los cuales mi papá había hecho acopio. Me deleitaba ─pero así, deleitaba─ con sus portadas y fotos de lugares lejanos, como Hawaii, Brasil y… Guatemala (yo tenía cinco años, pues).

Me aprendí de memoria sus canciones. Me encantaban “Pobre diablo” y “Lo mejor de tu vida”, las que, a mis seis años, podía cantar de corridito y, según yo, entonada.

Mi sueño era, claro, hacerme cantante un día. Pero, como habrán visto en mi post anterior, me quedé de “cantante” de Karaoke. Pero lo cierto es que, gracias a las “grandes baladas” de los años setentas (entre cuyos autores puedo incluir a Camilo Sesto, José José, Emmanuel, Raphael, entre otros), yo me hice de un repertorio sentimental del cual aún echo mano.

Así aprendí que el amor, más que alegre, es doloroso. Que los engaños y las traiciones se lloran a moco tendido. Que más vale que se enamoren de una, que enamorarse y que, finalmente, los errores sentimentales se pagan caro, tal es el caso de “Si me dejas no vale”. (Gran cultura emocional, la verdad, para una niña de seis años.)

Les dejo pues, este videíto de Julio Iglesias (divino, jovencito, nada que ver con el fellito de Enrique Iglesias), en donde a mí me parece que él sale en “lo mejor de su vida”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo amooooooooooooooooooo. YO

Vanessa Núñez Handal dijo...

Yo no entiendo porqué estoy teniendo problema con los videos. A veces aparecen otras no... Pero sí, mi ídolo pues...