10 abr. 2011

El tiempo entre mis hijas y Henry Miller o de la (inexistente) cuarta dimensión


Leía una entrevista a Henry Miller, cuando escuché que Valeria, mi hija mayor de siete años, le reprochaba a gritos a Mariana, de cinco, el haberle destruido “su casa” de sábanas y almohadas.

He de decir que Mariana, cuya actitud frente a la vida es de total irreverencia, goza molestando a Valeria, quien es muy sensible y se toma todo a pecho.

Valeria pasó enfurecida frente a mi estudio. Yo, desde el sillón en que leía, la seguí con la vista. Y mientras cerraba la puerta de su cuarto, alegando que deseaba estar sola, vi pasar a Mariana con obvios propósitos de continuar el pleito.

Le pedí a Mariana que dejara en paz a su hermana.

La soledad ─bien lo sé─ es tan necesaria para reconstruirse luego de la furia.

Al cabo de un rato, aún con Henry Miller en las manos, decidí acercarme a la habitación. Encontré a Valeria recostada en una esquina de su cama. Aún vibraba con la cólera.

Bien recuerdo yo mis soledades cuando de niña enfurecía porque no entendía el mundo y la gente que lo habita (aún lo hago…).

Decidí solidarizarme con ella y su frustración. Al cabo de un rato le sugerí que podían turnarse con Mariana para jugar. A lo que ella respondió que no deseaba hacerlo, pues quería jugar sola todo el tiempo.

─¿Cuánto es todo el tiempo? ─preguntó al cabo de un rato en silencio.

─Es algo infinito ─respondí con seriedad.

─¿Qué significa infinito? ─quiso saber, con la cabeza recostada en la almohada y los ojos fijos en el techo.

─Significa que no tiene fin. In, sin. Finito, final. ─Le expliqué en un alarde de latinidad.

─¡Ah! ─exclamó convencida, e iba a explicarle la diferencia entre lo infinito y lo eterno, cuando otra pregunta me vino a la mente. ─¿Tú creés que existe el tiempo? ─pregunté esperando ver en su rostro alguna reacción de extrañeza. Pero respondió con simpleza que sí.

─Si no, ─agregó levantándose para volver al juego─ ¿en dónde ocurrirían todas las cosas que nos pasan?

No supe qué responder y se marchó, dejándome tendida en la cama e intentando encontrar explicación al misterio.

2 comentarios:

Luis Guillermo dijo...

Vanessa,murió el escritor salvadoreño Rafael Menjivar Ochoa!

Vanessa Núñez Handal dijo...

Gracias Luis Guillermo. Me enteré de la noticia. Saludos,