25 abr. 2011

Del derecho a la vida o del porqué en nuestros paises no existen las Breaking News


No cabe duda que todo es relativo. Todo es visto con los matices que da el cristal a través del cual se observa. Incluso aquellos valores que uno da por sentado que son inviolables y valiosos para cualquier sociedad. Los romanos lo llamaron ius naturalis. Y es lo que comúnmente se conoce como "dignidad humana" (aunque constituciones, como la de Guatemala, no den definición alguna de tal concepto y nadie sepa exactamente qué es).

Dentro de estos derechos, el de la vida es el más fundamental.

Pero el caso es que, ni siquiera éste es igual en todas partes del mundo. Y como evidencia diré, que basta con observar un noticiero gringo por un par de minutos.

La relevancia que se da a las noticias relacionadas con homicidios, llega a parecerme descomunal. El asesinato de un anciano, así sea por los medios más convencionales (si es que éstos existen tomando en cuenta el hecho), pueden dar lugar a un análisis que se extiende durante días, si es que no semanas o meses.

La historia de seis adolescentes que asesinaron a otro debido a un triángulo amoroso, ha generado gran cobertura. Entrevistas a psiquiatras, abogados, forenses, etc., han ocupado gran parte de la programación.

Me llaman la atención, sin embargo, los mensajes enviados por la audiencia:

─¿Cómo puede estar ocurriendo esto con nuestros niños? ─decía uno.

─Esto es evidencia del gran daño que puede ocasionar la presión de grupo ─decía otro.

─Hemos perdido la inocencia ─afirmaba finalmente un tercero.

Entonces me puse a pensar qué pasaría si en Guatemala o en El Salvador, ocurriera un crimen semejante. Primero, sospecho que los culpables jamás serían aprehendidos, pues sus padres se encargarían de sacarlos del país lo antes posible, a fin de evitarles tener que hacer frente a la justicia. Lo cual, de paso hay que decirlo, avergonzaría a la familia, que sería la comidilla de la ciudad durante varios años y eso no se puede permitir entre la “gente bien”.

Y, en el caso imaginario de que los capturaran y procesaran, pues seguro irían a dar a recintos cómodos y en nada relacionados con los presos comunes, en lo que los abogados logran negociar con los jueces el pago de una fianza o la anulación del procedimiento. Nada de cadenas en los pies, claro está, o exhibiciones bochornosas a los medios.

Pero lo que más me motivó a estas reflexiones, fue el imaginar los comentarios de la audiencia de un supuesto programa de noticias, en donde se ventilaran los temas sociales, y no únicamente los que la censura permite. Donde se contaran los entresijos de una sociedad enferma, en la que casos como éste deben ser cotidianos en ambos países, pero sólo se ventilan en el interior de las casas, a la hora del café, entre familiares, durante las piñatas o primeras comuniones, y jamás ─salvo excepciones que llevan claros intereses por detrás─ llegan a ser vox populi. Los comentarios serían pues muy distintos de los anteriormente citados. Nadie se preocuparía por preguntar qué está ocurriendo con nuestra sociedad. Nadie querría saber si nuestros niños necesitan mejores escuelas, mejor educación o más valores. Los mensajes irían enfocados a pedir la pena de muerte de los imputados, a criticar al gobierno, a afirmar que nos hace falta un dictador, a hacer pedazos a los padres y, sobre todo, a invocar a la divinidad para que haga la justicia que el Estado, simplemente, es incapaz (por falta de voluntad) de cumplir.

Pd.: Luego de escribir estos pensamientos, me levanté por un vaso de agua. Pensé entonces que, a lo mejor seamos nosotros los que estamos en lo correcto y que, sociedades como Estados Unidos y Europa quizá no sean más que una locura colectiva de pretendida civilización que, al fin y al cabo, nadie parece desear por estos rumbos.

¿Será que el caudillaje ya me arruinó la lógica?

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