14 ago. 2010

Matar o no matar, ¿dónde está la cuestión?


¿Es válido matar a alguien? ¿Es válido matar a alguien si es un criminal? ¿Es válido matar a alguien que, aunque no sea un criminal, es como si lo fuera, porque ha alebrestado al pueblo para que reclame sus derechos?

Todas estas preguntas parecieran ser de respuesta obvia, ya que, si tomamos en cuenta que un alto porcentaje de la población centroamericana sigue la tradición judeo-cristiana, y que el 5to mandamiento dice: no matar (y no especifica que esto aplica únicamente a las "personas de reconocida honorabilidad"), pues uno creería, que pocos estarían a favor del asesinato.

Pero basta sondear un poco, para descubrir que la mayoría, y sobre todo aquellos que, por decirse católicos o cristianos, se creen infalibles y con derecho a erigirse en jueces de terceros cree fervientemente que el asesinato de “ciertas personas”, no está mal. Y es más, que es un deber y que hasta hay que agradecérselo a los asesinos, a los que luego han de llamar héroes/patriotas, benefactores, salvadores, etc.

Pero matar, no es sólo un pecado, sino también un delito. Y uno de los más graves, dado que afecta uno de los bienes más importantes con que cuenta el ser humano: la vida.

Pero aquellos que se creen tan listos, como para decidir con tanta ligereza sobre la vida de otros a los que sin ninguna evidencia o juicio previo consideran criminales, antisociales, infrahumanos, jamás han reflexionado sobre la posibilidad de que un día, tales calificativos les sean aplicados a ellos mismos. Porque en una tiranía o en una dictadura, esto no es sólo posible, sino sobre todo, probable. En un régimen no democrático, los que se han hecho con el poder, deciden sobre quién tiene derecho a la vida y quién no. Y no lo hacen sobre criterios de justicia o de equidad, sino a su conveniencia.

Así las cosas, bastará con que a cualquiera de estos “tirano-fans” se le ocurra establecer un negocio que haga sombra a su “héroe”, para que éste lo califique de enemigo y se deshaga de él, no sin antes inventarle una historia de crimen y antisociabilidad que justifique su acción (de hecho, nuestras historias patrias están llenas de anécdotas semejantes), ante lo cual, los que quedan, los que aún han corrido con suerte y gozan del favor del tirano, dirán: ¿Y qué más podía hacer nuestro héroe ante semejante rufián?

Imagínense ahora lo que haría el susodicho en caso de deuda, ofensa al honor, quemada de canilla, etc.

Pues bien, resulta ser que es muy fácil afirmar que estuvo bien matar a alguien, siempre y cuando ese alguien, no haya sido un familiar, un amigo, alguien relacionado o uno mismo. Pero tomen en cuenta que, si nuestras sociedades siguen validando esta clase de actos, pronto, mucho más de lo que muchos se imaginan, terminaremos (nuevamente) condenando en voz baja, a los “héroes” que por falta de imaginación y paciencia en la búsqueda de soluciones se habrán convertido en monstruos que nos mantendrán sumidos en la más absoluta de las represiones, pero claro, obligándonos a creer y a agradecerles porque, gracias a ellos el país se ha vuelto un lugar seguro para vivir.

5 comentarios:

Patricia Cortez dijo...

pero, como él mismo dice "los buenos son mas" o sea, los que piensan como él, saluditos

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Paty. Sí hombre, y viste el comunicado de hoy en los periódicos? No se puede creer, te juro!

Leon dijo...

Es difícil decir que uno está de acuerdo con la muerte de alguien. Sin embargo, para defenderse o defender a los de uno no debe temblar el pulso. Nunca he tenido que hacerlo,k espero jamás también. Por cierto, qué buena foto, dónde la encontraste? Muy buen blog, te felicito.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola León. Gracias por pasar. Y sí. Aunque la ley permite la comisión de un delito en legítima defensa, espero, igual que vos, no tener nunca que hacerlo. La foto la encontré en google, fijate. Si ves, atrás hay varias otras esculturas, todas con la misma temática. Fue una exposición de un chavo en EEUU.

Berni dijo...

Ni aun con evidencias y con juicio previo...
Quitar la vida a alguien JAMÁS debiera estar consentido, ni amparándose en una supuesta "legalidad" consecuencia del desatino moral más absoluto, ni contraviniendo las leyes divinas en las que muchos dicen creer...
Buen post.
Saludos.