27 jun. 2010

Sobre el "narco glamour" o el adormecimiento de la conciencia


Sí, lo confieso. Yo también soy fan del Cartel de los Sapos. He seguido uno a uno sus asesinatos, sus complots, sus traiciones, sus relatos de sangre. De tanta sangre, que, ya ni las noticias me impresionan.

¿A usted le pasa lo mismo?

Pues, léase esta entrevista que, el día de hoy, publicó El Periódico de Guatemala al periodista chileno Cristian Alarcón Casanova.

Alarcón, especializado en narcotráfico, promueve una nueva manera de informar sobre la violencia. Sobre todo en el caso del narcotráfico, donde, por haber tanto dinero involucrado, muchas veces los periodistas tienden a vender los hechos revestidos de cierto “glamour”, sin llegar a explicar los antecedentes o las consecuencias de estos hechos.

Y aquí, se me viene a la mente la “narco matanza” que tuvo lugar en Río Dulce, hace más de un año, por ejemplo. En dicha ocasión, los periódicos nos contaron que dos grupos de civiles se habían atacado mutuamente con granadas, bazucas, metralletas y hasta misiles. Pero nunca se nos explicó la gravedad del asunto, y fue mucho tiempo después, según recuerdo, que los periódicos comenzaron a especular sobre una supuesta guerra entre narcos de México y Guatemala. A la fecha, lo confieso, aunque he visto y leído las noticias relacionadas en los medios, no logro hacerme un panorama claro de qué fue lo que verdaderamente ocurrió en dicho caso ni el rumbo que han tomado las investigaciones.

“Hay una tendencia a la especularización de los relatos del narcotráfico… lo que vende es el gran capo, vestido de camisas Versace, rodeado de mujeres siliconeadas, rubias con extensiones, autos importados, camionetas descomunales, mansiones de dudoso gusto, narcorrido…”, dice Alarcón en su entrevista. Pero, agrega, que los medios también deben proyectar que el narcotráfico es algo más que eso.

Hace un par de semanas, conversando con alguien, me dijo que el problema de Guatemala no era el narcotráfico, porque los narcos estaban en sus haciendas, hacían sus negocios en silencio y no se metían con nadie. Que el verdadero problema eran tipos como Castresana, que, sin conocer el país, venían a señalar gente honorable y a inventarse suicidios imposibles.

¿Quiere decir entonces que, verdaderamente, hemos perdido el norte en el caso del narcotráfico? Todo parece indicar que sí, y que los medios tienen gran responsabilidad en ello.

En resumidas cuentas, Alarcón manifiesta que el fenómeno del narcotráfico es tan complejo, que tendemos a simplificarlo con estereotipos para poderlo comprender. Entonces se nos olvidan otros aspectos más complicados, como el desmoronamiento del Estado, de la justicia, de los valores, de cosas que no son tangibles y que, por lo mismo, no pueden comprarse con dinero.

Los actuales relatos sobre la narco violencia, agrega, sólo nos están adormeciendo, porque estamos consumiendo la tragedia en pequeñas pastillas. “Hay que ayudar a que una sociedad se pueda encontrar a sí misma”, dice con referencia a su papel como periodista.

En medio de su entrevista Alarcón dice una frase genial: “Es increíble, pero a veces entre los narcos hay más honor que entre los gobernantes”.

4 comentarios:

el antropologo inocente dijo...

Hola! pues yo me he negado a entrale a consumir la industria mediática de nos "narcos" se me hace -es lo que siento- que en el fondo es apología del delito.
Que lo del narcotráfico es algo tan serio, peligroso y complejo que andar haciendo novelas de héroes y villanos del narco -aparte que resulta de mal gusto para las víctimas que mueren en las balaceras- es como vos decís, adormecer la conciencia, de convertir la realidad en un simulacro, en un show con luces en la marquesina. Hay que entender que es un tema para no jugar.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Jorge. Yo no sé si tanto apología, pero sí exaltación. Al final, la moraleja de estos programas es que el narco paga siempre y que se construye su propio infierno.
Sin embargo, pienso que todos tenemos la obligación de entender cómo está funcionando esto, ya que, de lo contrario, podemos quedar enmedio sin darnos cuenta. Y sí, de plano, es un tema muy serio, pero que la gente aún no ha sopesado.
Gracias por pasar y saludos!

Anónimo dijo...

A mí me gustaba el Fresita... YO

Vanessa Núñez Handal dijo...

Pero acordate que el que es guapo es el actor, no el verdadero criminal. Y ese es el tema, que la TV nos hace olvidar la verdad tras estos programas. Saludos.