18 jun. 2010

José Saramago: Un inmortal ha muerto

Hay autores a los que una se acostumbra a ver aparecer en los medios. Su rostro y sus gestos se nos hacen familiares a fuerza de costumbre. Sus libros, que nos hablan de la persona que está detrás del personaje, son una especie de extensión de esa imagen.

A su muerte, es muy difícil hacerse a la idea de no verlos aparecer más. La materia, eso que nos muestra la prensa, ha quedado vacía y pronto se desvanecerá por el efecto del tiempo. Sin embargo, en el caso de un escritor tan certero como Saramago, aunque no volvamos a ver aparecer su figura en televisión, periódicos, fotografías, etc., su literatura lo ha transformado en un fantasma que no puede ser borrado de la memoria.

Esta mañana, cuando conversaba el tema con un amigo, pensé en la suerte que tiene esta clase de seres cuyo pensamiento genial queda plasmado en obras, a su vez, geniales: logran la inmortalidad sin tener que pasar por la angustia de la vida eterna.

Gracias pues escritor de compromisos por la contribución en este mundo. Nos seguimos encontrando, como siempre, en tu obra. Buen viaje.

3 comentarios:

Óscar Perdomo León dijo...

Saramago causó un gran impacto en mí cuando leí "El evangelio según Jesucristo", por su historia tan humana y quizás más cercana a lo que pudo haber sido la vida de Jesús.

Y sus artículos con comentarios de la actualidad siempre era una delicia leerlos.

Dos grandes -Saramago y Monsiváis- se han ido y se han quedado para siempre con nosotros.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Oscar. Ese libro me impactó por lo mismo: por humanizarnos a una figura histórica, que, seamos o no cristianos, está siempre muy presente en nuestra cultura.
Y sí, la ventaja de estos hombres es que, aunque mueran, queda su obra que es siempre lo mejor de ellos. Un abrazo y gracias por tu comentario.

Anónimo dijo...

Memorial del Convento
lo amé con locura! YO