23 mar. 2010

30 años de no olvido


¿Cuánto tiempo debe pasar para olvidar?¿Cuántos años son suficientes para que un crimen sin resolver se considere cosa del pasado? ¿Cuánto ha debido pasar para que se arrojara un poco de luz sobre una de las 75.000 muertes que dejó el conflicto armado en El Salvador? 30 años, que para el olvido, no son suficientes.

Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba una misa en conmemoración por la muerte de una mujer cuya familia anunció, mediante un periódico local, que él participaría en dicho oficio. Ahí fue donde, al parecer, sus asesinos hoy con nombre y apellido vieron la oportunidad de oro para eliminarlo de la escena política y social de nuestro país.

Una bala en el corazón bastó para que se segara la vida del hombre y se diera paso al mártir y al mito. Al que dio voz a los miles de condenados a la pobreza, a los que sufrían injusticia, a los que simplemente no importaban, porque no contaban con los recursos económicos para ser tomados en cuenta.

Murió en el acto. Los hechores, según se dice en la fantástica entrevista que El Faro publicara el día de ayer, se convirtieron en fugitivos de la justicia, y durante estos 30 años fueron muriendo en su mayoría de formas cruentas: uno asesinado, otro de cáncer en la garganta, otro desaparecido. Pero uno de los dos sobrevivientes, Rafael Álvaro Saravia, ex capitán del ejército, aceptó contar “su verdad”. O como dice el entrevistador, Carlos Dada, contó cómo vivió él su 24 de marzo de 1980. Fecha que marcó la vida de varios de estos personajes, y que a los vivos, aún los persigue.

¿Cabe entonces pensar que es mejor olvidar, porque el tiempo se encarga de las cosas? “Cada cual es artífice de su propio infierno”, reza la sabiduría popular. ¿Qué tan cierto es esto? No lo sé, pero me queda claro que una guerra de 12 años, con un saldo de miles de muertos y otros tantos heridos, no es cosa de justicia divina. Que si en nuestros países la justicia y el Estado no comienzan a funcionar como se debe, jamás tendremos verdaderas naciones y estaremos condenados a las injusticias y a las barbaridades como ésta.

Dios, por otro lado, debe estar muy ocupado en otras cosas, como para darse el tiempo de arruinarle la vida los que, presos de instintos monstruosos, decidieron quitar la vida a tantos y tantos, con tal de lograr sus objetivos, que no iban más allá de un puñado de bienes materiales.

La entrevista, que es fantástica y constituye un trabajo de primera calidad del periodista Carlos Dada, es larga y arroja una serie de datos que hacen que a una se le pare el pelo. Menciona nombres y hechos con relación a los momentos previos y posteriores al magnicidio, y, desde la óptica de Saravia que es hoy un hombre sumido en la más profunda miseria y demonios personales explica las razones y propósitos de sus hechores.

Como salvadoreña, como afectada de una guerra que aún deja oír a sus fantasmas, no he podido más que sentirme profundamente conmovida e indignada. Como bien me dijo alguien respecto de esta entrevista: “Hacia el final (de la entrevista) uno se siente decepcionado de nuestra realidad tan jodida y de lo que es capaz de hacer un grupito.”

Pd.: En la foto, los asistentes al entierro de Monseñor Romero, durante el cual se desató una balacera que dejó varios muertos y heridos.

9 comentarios:

angela dijo...

De acuerdo! El sistema tiene que cambiar pero el estado no va a hacer nada, el cambio tiene que venir de la gente o de gente como ese periodista que tiene los huevos de denunciar (al parecer tenia como dos anios de estar trabajando en eso). Como decia alguien en una entrevista ahora, si alguien con tan pocos recursos como Carlos Dada fue capaz de encontrar a Saravia y sacarle la verdad que no seria capaz de hacer el estado con toda su maquinaria si de verdad quisiera. O si tan solo todos los demas tuvieramos el mismo valor de exigir y denunciar pero lo veo lejos, muuuuy lejos.

Espero que salga tu libro pronto!!!! Me encantara leerlo.

Saludos,
Angela.

Carlos dijo...

¡Qué yuca esta vida salvatruca! ¿Cuándo dejaremos de ser el Job de América?

Vanessa Núñez Handal dijo...

Gracias Angela, por poner el comentario aquí. Yo estoy de acuerdo con vos en que habría que exigir. El problema de nuestro país, sin embargo, tal como vos decís, no es la falta de capacidad, sino la falta de voluntad.
Te acordás vos del Dr. Argumedo? El decía en sus clases de derecho penal, que no existía crímen que no fuera posible resolver. Pero que lo que pasaba era que muchos no eran resueltos porque a "alguien" le interesaba que así fuera.
Ahora, Dada se ha echado un trabajo impresionante! No sólo dar con Saravia, sino sus conclusiones y vínculos en la entrevista, son en verdad de alguien que se metió a fondo en el caso. Gracias por mandarme la info.

Y sí Carlos. Da una tristeza... vamos a ver qué viene ahora, porque acordate que el caso de los Jesuitas también ha quedado en el limbo, y al parecer, el rompecabezas ya se va armando.

Camila Calles dijo...

Totalmente de acuerdo con vos Vane en que 30 años no son suficiente para el oolvido de un trabajo tan fuerte como el de Monseñor Romero, sobre todo por la huella que se siente, él realmente fue la voz de los sin voz, por ello insisto en que a 30 años, si bien hay que recordar su martirio, pero también es momento de ponen en acción lo que el dijo, de seguir sus pasos, para luchar por nuestros derechos de SERES HUMANOS y por qué merecemos vivir en paz...hay que reflexionar sobre lo que los salvadoreños hemso hecho en torno a ello y si las palabras de moseñor han tenido eco entre nosotros...

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Camila. Gracias por pasar. Qué jodido, verdad, que las cosas hayan cambiado tan poco. Aunque fijate, que yo creo que sí hay una actitud saludable por parte de los salvadoreños con respecto a opinar. Si vos ves, antes de la guerra, la gente no se metía en nada. Preferían ver, oír y callar. Hoy día (potenciado también por las redes de comunciación, que antes no existían) la gente no se queda indiferente. Al menos, en el caso de Monseñor Romero, la gente sí semanifiesta y pide la justicia que en su momento se negó. Ojalá que esta actitud traiga cosas buenas y que los que buscan estar siempre al márgen de la ley, sientan que ya no les será tan fácil. 30 años, durante los cuales la voz de la mayoría se acalló, pero no se pudo silenciar. Eso da esperanza. Veremos qué pasa.

Anónimo dijo...

esperando justicia, pero justicia a partes iguales, no solo monsenor fue asesinado, hubo otros muertos causados por la guerrilla
ya se sabe muchas cosas de los victimarios de ambos bandos, hubo acuerdos de paz para terminar todas esa violencia politica, hubo amnistia por mutuo acuerdo de las partes, abolir la amnistia ?no seria como abrir la caja de pandora? veamos por que, pues, porque solo es cierta izquierda la que insiste en hacer juicios contra victimarios, pero del otro lado tambien abrian juicios y si no abria que responder a preguntas como quien asesino al rector Alfaro Castillo, quien asesino al ministro Beneke, y la lista sigue... cuando se habla de 75 mil muertos se hace creer que todos fueron asesinados por el ejercito o los EM, pero no se habla de los muertos causados por la guerrilla: entre ellos alcaldes, comerciantes y familiares de militares y muchisimos acusados de colaborar con el ejercito, asesinados sin juicio, tambien la guerrilla hizo masacres, como la del paracentral y en los pueblos que atacaban. Lo que pasa es que la derecha no tiene una maquinaria de propaganda para revolver esos asuntos, no buscan revancha, por ejemplo el dr escobar galindo ha dicho en entrevistas que ha perdonado a los secuestradores de su padre, y el sabe bien quienes son esos secuestradores, las familias de otras victimas tampoco se manifiestan por revolver ese pasado

pero en fin, seria bueno ver que pasa si levantan la amnistia, veremos tambien a muchos de la izquierda sentados en el banquillo de los acusados

Vanessa Núñez Handal dijo...

Anónimo: Ciertamente la justicia debería ser pareja para ambos bandos. Obvio que la guerrilla también cometió sus crímenes (y muchos de mucha gravedad), y ojalá se les pudiera juzgar por igual. Sería de justicia, claro está.
Lamentáblemente, y según el informe la Comisión de la Verdad (1992-1993), respaldado por Naciones Unidas, y que no fue reconocido por el gobierno en turno, es innegable que el mayor porcentaje de violaciones a los derechos humanos fue cometido por integrantes de la Fuerza Armada. Esto quiere decir que, en cuanto a las atrocidades ocurridas durante la guerra, no cabe siquiera hablar de derecha o de izquierda, sino de órganos armanos que defendían intereses de ciertos caudillos, que, con tal de no hacer peligrar sus bienes, pasaron encima de todos, sin importar si éramos de derecha o de izquierda. El tomar partido ya no viene al caso. Es hora, yo creo, de simplemente condenar todo tipo de violencia, sin importar quién la haya cometido. Si nuestro sistema de justicia sirviera, daría lo mismo quién cometió el crimen, o su bandera política, y simplemente sería juzgado, condenado y la víctima resarcida en sus derechos. Gracias por tu comentario.

Anónimo dijo...

Hola Vanessa. Mirá, el domingo en el periodico (de Guate) lei la entrevista, pero me parece que esta entrecortada. ¿Vos sabes donde puedo leerla completa en linea?

Saludos,

Carlos

Vanessa Núñez Handal dijo...

Hola Carlos. Y en el link que puse yo, ya probaste? Yo creería que esa es la entrevista completa.