9 feb. 2010

CONTRAPUNTO: El Salvador, 18 años después


La revisa digital CONTRAPUNTO, sacó para conmemorar el 18 aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz, un suplemento cultural, en el que podrán leer entrevistas y opiniones, así como observar una galería fotográfica sobre el evento que marcó una nueva era en nuestro país: el fin de la guerra civil de los años 80.

En el mismo, hay una sección especial dedicada a la literatura y la cultura en El Salvador antes, durante y posterior a la guerra, en la que Ricardo Roque, Rafael Lara-Martínez y yo, damos nuestro punto de vista al respecto.

Me parece, en lo personal, que este esfuerzo de Tomás Andréu y la gente de Contrapunto, es muy importante para el rescate de hechos que, aunque ocurridos de forma reciente en nuestro país, han caído en el olvido.

Transcribo a continuación parte del artículo que yo redacté para dicho medio. Pueden leerlo completo aquí:


Literatura de posguerra: una historia de violencia en El Salvador

La literatura centroamericana ha estado muy vinculada a los aconteceres socio-históricos y, durante una época, se convirtió en el reflejo de la realidad, dando paso al realismo social mostrado en obras como Cenizas de Izalco (1966), de Claribel Alegría y Darwin J. Flakoll, la cual buscó interpretar a la sociedad salvadoreña mediante la perspectiva de la matanza indígena de 1932, hasta entonces ignorada en su valor histórico.

Obras como la mencionada, lograron romper con el paradigma que sostenían las ciencias sociales, desde las cuales la historia de Centroamérica seguía siendo analizada desde los aspectos económicos, sociales y políticos, dejando de lado lo cultural y lo autóctono, que muchas veces explicaba lo que las disciplinas o las ciencias no lograban evidenciar.

La década de los setentas fue especialmente fértil en el campo de la literatura en Centroamérica. La narrativa desplazó a la poesía, que durante muchos años prevaleció en la producción literaria salvadoreña. Impulsado por el auge generalizado de la literatura a nivel latinoamericano –período conocido como El Boom–, la narrativa emergió en el istmo como consecuencia de la necesidad de expresar las vivencias políticas y sociales que en aquel momento estaban aquejando a la región. Lo importante, sin embargo, fue que ésta se potenció no sólo en cuanto a su cantidad, sino también a su calidad. La búsqueda no fue sólo hacia nuevas temáticas, sino también hacia nuevas formas de expresión, por lo que la narrativa, la novela en particular, se convirtieron en juegos verbales y de experimentación.

Leer más.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No había visto tu nuevo "look"... me gusta, y mucho. Look del blog, jajaja Aunque tu pelo te quedó bien! Felicitaciones por las dos publicaciones recientes!! Espero que tus obras lleguen a ser referentes de la nueva literatura salvadoreña!

Vanessa Núñez Handal dijo...

Gracias, por lo del look y por lo del personal look.

Alberto B. dijo...

La historia de El Salvador, como la de tantos otros muchos países de Latinoamérica, se ha escrito con violencia. Muy buen artículo. Felicitaciones.

Vanessa Núñez Handal dijo...

Gracias Alberto. La violencia nos ha marcado sin duda, y no sólo para producir, si no, y sobre todo, para callar. Un abrazo,